Alberto Gómez Toribio es un emprendedor español especialista en blockchain. En este momento es el CEO de Clluc, una startup enfocada a ofrecer las bondades de esta tecnología a sectores como el del retail, banca, seguros... El próximo 19 y 20 de mayo estará en Zinc Shower hablando sobre este nuevo y revolucionario negocio, del que intentará dar a conocer todas sus ventajas y posibilidades.**El próximo 19 y 20 de mayo participas como ponente en Zinc Shower, ¿qué podemos escuchar en tu charla?

Lo que contaré es suficientemente transversal como para que lo pueda entender todo el que asista. Las personas de logística, del retail, de la banca... que todos puedan entender el potencial que hay en esta tecnología. Seré muy concreto explicando las cosas con casos prácticos, así que me remangaré para enseñarles lo que se está haciendo. También hablaré de mi experiencia personal emprendiendo en este sector y por qué creo que que va a cambiar el mundo.

Y ahora pasamos a hablar de ti, ¿cómo te presentas?**

Tengo un perfil técnico, de desarrollador, pero no estudié en la universidad. Empecé formando empresas en mi ciudad natal y luego desarrollé cosas para el Ministerio del Interior, Telefónica I+D... Conocí a un grupo de emprendedores que se dedicaban al Big Data; por aquel entonces se empezaba a hablar del blockchain y me empecé a interesar por el tema. Era una moneda digital que da para escribir un libro o una película de espías porque se relacionaba con cosas oscuras o ilegales. A mi me parecía apasionante y el mayor experimento sociológico de nuestra época y yo quería estar ahí. Por eso decidimos crear la compañía.

Bitcoin es una moneda digital que funciona en Internet y como dinero en efectivo. Y esto es la primera vez que existe. Lo que teníamos hasta ahora eran intermediarios, cuanto yo te mando dinero a través del banco lo que estoy haciendo es decirle al banco que el dinero deja de ser mío para pasar a ser tuyo, pero realmente no está ahí. Con bitcoin no sucede eso. Investigando el tema nos dimos cuenta de que las únicas empresas que podían trabajar con bitcoins eran los exchange, que funcionan como mercados de valores. La mayoría de ellas quebraban y se quedaban con los bienes digitales de sus clientes: unos 7.000 millones de dólares. En esto vimos un problema y decidimos crear un programa que funcionase como bit torrent, en donde tu descargas y utilizas lo que quieras, pudiendo asociar tu cuenta de PayPal. Esto te da la posibilidad de cambiar bitcoins y realizar tus operaciones con ellos. Nuestro trabajo al final se reduce a distribuir la aplicación y el usuario siempre tiene los bitcoins en su poder. Si mañana desaparecemos, ellos se quedarán con lo suyo.

"Los bitcoins son el mayor experimento sociológico de nuestra época y yo quería estar ahí"Y entonces decides emprender...

Coinffeine, que así se llamó la empresa, fue creada de una forma muy especial; cuando inicias una empresa tienes que poner 3.000 euros de capital social inicial y yo convencí al notario y al registro mercantil de hacerlo con bitcoins. Fue parte de una estrategia. Yo estaba creando una compañía que hablaba de una moneda muy asociada con cosas ilegales, y yo quise poner el problema sobre la mesa para que las diferentes organizaciones implicadas se diesen cuenta del cambio. La estrategia fue un éxito y a las semanas el Banco de España nos llamó para dar su aprobación. Bankinter fue el primero en interesarse invirtiendo en nosotros, y los bancos empezaron a preocuparse por la connotación negativa que esto tenía.

En ese momento se empezó a hablar de un concepto distinto; los bancos estaban interesados en bitcoins pero lo veían demasiado moderno para ellos. No tenía un interlocutor claro, no había empresas, no se sabe quién la mantiene... demasiado duro para ellos. Pero seguimos evolucionando. Lanzamos la compañía en muchos países y funcionó en todos ellos porque no nos teníamos que someter a ninguna regulación. En ningún momento tocábamos el dinero, por lo que no teníamos los problemas que otras fintech.

En esto nos dimos cuenta de que había otro mundo, la oportunidad de hacer otras muchas cosas en otras industrias: retail, logística... Muchas empresas querían entrar en el mundo blockchain, pero Coinffeine era un exchange y no encajaba en todo ese mundo. Dejé en stand bay esa compañía y me centré en ese nuevo nicho de mercado. Nace entonces Clluc, con parte del equipo de la otra empresa y con una tecnología que permitía eliminar intermediarios usando el consenso y la criptografía.

**¿Qué hay del mundo de los bitcoins?

Con respecto a bitcoin es un experimento muy pequeño y hay muy pocas personas implicadas. Pero es un experimento socioeconómico genial. Se ha creado en Internet, pero tiene muchos usos. En países como Kenia usar tarjeta de crédito es caro, pero no así los pagos a través del móvil. La cuestión es que en esto no hay un líder declarado, no hay nadie a quién recurrir y solo hay seis personas que tienen la potestad para liberar el código con el que crear nuevos bitcoins. Satoshi Nakamoto, supuestamente el creador del bitcoin, delegó su trabajo en otros. En esto hay mucha controversia sobre cuándo se libera modificaciones y los intereses creados. La compañía Blockstream está fichando a muchas de las personas que tienen control sobre este código e intentan controlar de algún modo este sistema.

¿Dónde está el límite en el uso de bitcoins?**

El límite existe en el punto de que, por ejemplo, un país con un corralito intente hacer trueque con patatas, porque es el único recurso que tiene en ese momento. Imagina que lo utilicemos como medio de pago, y la gente lo populariza. ¿Qué sentido tiene esto? Simplemente es la utilidad. Y ocurre lo mismo con el bitcoin: si existe es porque hay gente que tiene un interés en mantenerlo y otra porque lo ve útil.

Si en un determinado momento cosas como el bitcoin se popularizan y los bancos centrales deciden tomar el control sobre su gestión, ¿será factible?

"La tecnología para luchar contra el fraude ya existe, no es específica de blockchain, el problema es que no hay voluntad de implantarla" Posiblemente no, pero hay cosas como el oro que en la que el precio no se controla. En el caso del bitcoin tampoco se puede hacer de forma directa, pero se puede controlar de cierta forma invirtiendo en cantidades de bitcoins y teniendo porcentajes. En Europa se ha dado importancia a esta cuestión porque desde el año pasado se considera al bitcoin como una divisa extranjera. No así como las empresas, que lo consideran muy abstracto. Ellos no quieren saber nada del bitcoin porque prefieren los euros, pero sí les gusta la tecnología que va asociada con este mundo. Lo que hemos hecho ha sido adaptar esa tecnología a sus necesidades, dejando de estar descentralizada, oculta o creada por unos señores hippies en Internet. Esta nueva versión tiene una ventaja: el hecho de que tener dinero programable es interesante.

Los bitcoins funcionan con un libro contable, en el que todos los que tenemos una copia de este libro. Sólo se puede modificar por consenso de todos los que están ahí, en función de si es justo o no. Y las reglas pueden cambiar en cualquier momento. Lo que ocurre es que cuando tú haces una transacción, ese bitcoin deja de ser mío para ser de otra persona. Esas condiciones las hemos escrito en la moneda y esas personas, por consenso, deciden si está bien o no.

El hecho de tener dinero programable es útil. Nosotros lo hemos adaptado a la programación de euros; cuando un cliente tiene que recibir un albarán, por ejemplo, y realizar un pago, esto lo asociamos a un código fuente o smart contract. Esta programación tiene toda la lógica de negocio que define como se relacionan dos partes, ahorrándote intermediarios y procesos. Otra ventaja es la de la trazabilidad: tener una base de datos accesible para conocer el estado de un dato concreto en cualquier momento de la historia. Esto da la posibilidad de insertar un dato y que sea inmutable, permitiendo que una empresa tenga sus cuentas en blockchain sin necesidad de realizar auditorias.

En pocas palabras, ¿cuál será el futuro de este sector?

Hay distintas formas de verlo. Hay blockchain públicas que van a evolucionar hacia la comunidad de usuarios, dejando de un lado a las empresas. Estas últimas quieren tener el control de sus finanzas y sobre lo que está pasando, por lo que no cuadran en esa estructura. Hasta que no existe un consorcio de empresas reguladas que lo controle, estas no querrán saber nada de esto.

**Desde el punto de vista de la seguridad, ¿pueden sistemas como el de bitcoin acabar con el blanqueo de capitales, por ejemplo?

Bueno, podemos conocer quién tiene cada bitcoin en cada momento, pero a lo mejor esa persona actúa bajo el nombre de Señor X. La cuestión es que los pagos con bitcoins se pueden trazar, por lo que puede que no sepamos quién es esa persona en ese momento, pero al final los delincuentes no pagan en su día a día en bitcoins. Al final se les termina pillando cuando transfieren esas divisas a monedas comunes. Es cierto que temas como los lavados de dinero se pueden solucionar con el blockchain, pero no es una tecnología específica. Esta ya existe hace años, pero creo que hace falta voluntad para implantarla. Al final es un tema muy complejo en el que intervienen muchos organismos que se tienen que coordinar de una forma muy sofisticada.

Además, existe otro problema. La informática, y en este caso el bitcoin, es algo transversal para todas las profesiones pero que no se ha estudiado de base desde el primer momento. Y nos falta eso, más conocimiento. Aunque hay gente muy interesada siguen siendo pocos.

¿Qué regulación política es necesaria para este sector?

España es un lugar ideal para crear una compañía de blockchain. Es el primer país en el que un banco ha entrado en el capital de una empresa de este tipo forzando a los reguladores a negociar. Además, Europa define al bitcoin como divisa y no como activo como en Estados Unidos.

En España hemos tenido muchos factores favorables de casualidad, pero al final lo que se necesita es comunicación entre los organismos y organización con las fintech. Si pregunto a una entidad pública me responden una cosa diferente a otra, y eso es un problema porque no tenemos jurisprudencia y no se puede avanzar así. Sería necesario crear una oficina para la organización de las finanzas, cosa que ya tiene EEUU y funciona muy bien. Cuando surge una duda, esta organización pregunta a todos los organismos públicos y centraliza la respuesta.

¿Cuáles han sido los principales detonantes para que esta tecnología haya podido despuntar?**

Yo creo que hubo varios. Una de ellos fue la crisis económica a raíz de la sequía financiera de los bancos. El segundo fueron los movimientos sociales ligados al inconformismo. El bitcoin se empezó a hacer popular con Julian Assange que recibía dinero a través de trasferencias de Visa o PayPal; cuando estas empresas se negaron a hacer los traspasos la gente empezó a pagar con bitcoins. Fue entonces cuando Satoshi Nakamoto desapareció de la escena, con un último mensaje en el que dijo que le hubiese gustado atraer la atención de otra manera, lejos de la politización de la moneda. Luego además los bancos estaban contra las cuerdas buscando la mayor rentabilidad, las fintech empezaron a arañar cuota de mercado y estos buscaron nuevas opciones.