España lleva relativamente poco tiempo en el mundo de las startups, o al menos haciéndose eco de lo que todo este sector supone, ya que startups hay desde hace ya mucho.

Entre la delgada línea de la tecnología y la economía, este tipo de empresas han revolucionado medio mundo. Teniendo en cuenta que 2015 fue uno de los mejores años para el sector emprendedor español, con un récord tanto en número de inversiones como en fondos recaudados, y este 2016 está empezando bastante flojo con una media de 41 inversiones y la mitad de dinero invertido (54,7m de euros), que en el mismo periodo trimestral del año anterior, según el último informe de TTR, que menos que preguntarse cuál es el panorama actual de las startups en España.

El mayor problema de los emprendedores españoles es que no se creen que puedan comerse el mundo y que tienen poca ambiciónSofía Benjumea, de Campus Madrid y en el marco de un evento en The Hub Madrid enfocado a esta cuestión, confirma que "el mercado en España es suficientemente grande como para seguir creciendo", y generar todo un ecosistema. Lógicamente, añade, "no estamos a la altura de Estados Unidos", pero es que ellos son un solo país y Europa está compuesta por un gran número de geografías con legislaciones diferentes, que aunque intenten funcionar como un todo, son incapaces. Teniendo todo esto claro, lo único que hace falta es creérselo. La misma historia de siempre. Es ya un hecho consolidado que los españoles, o gran parte de ellos, no creen que puedan comerse el mundo, y esto se nota en las startups que se fundan. Con una vocación local, muchas de ellas ya se ponen las fronteras desde el primer momento, dando por hecho que sus potenciales clientes no pueden estar en la otra punta del mundo. Sin embargo, ese es el mayor fallo. Ana Segurado, de Open Future, opina que los fondos extranjeros están muy atentos a España, que como en el caso de Accel "creen que es un mercado con buenas propuestas y muy barato", pero para ello hay que crear opciones con visión internacional.

Emprendedores

No confundir con esto que si se emprende en España no se va a tener el mismo éxito que en Silicon Valley, porque California no es es sinónimo de llegar al "estrellato del emprendimiento", comenta Segurado. Conocer cada mercado, cada opción y objetivos de la startups es esencial.

Celebrar rondas "relativamente pequeñas", como la última de CartoDB, es síntoma de que aún nos creemos pequeños. Para Segurado ya es un problema que el éxito se mida en rondas, pero aún es peor la poca integración de los servicios de startups en grandes empresas españolas. Las grandes multinacionales están demasiado acostumbradas a sus cómodas posiciones y herramientas, por lo que innovar, de momento, no va para ellos. Y es que, conseguir clientes es el mayor reto de los emprendedores españoles, que demasiado enfocados en levantar dinero muy rápido se olvidan de que lo que realmente les da de comer son los usuarios. Clientes, tanto o más miedosos que los inversores, de los cuales ambas tienen la misma opinión: temerosos, poco valientes y poco especializados. Es fácil invertir en e-commerce de zatapatos, pero no lo es tanto en cosas de ciberseguridad. Cuantos estos se vuelvan valientes, el panorama emprendedor de España seguramente dará un giro.

Por último, su opinión sobre el marco emprendedor se dirige a la cuestión de la mujer: muy pocas y poco ambiciosas. Al menos, según Benjumea, a los mandos de startups, que no quiere decir que no se encuentren formando parte de los equipos. Solo en Campus Madrid, el 40% de las startups cuentan con mujeres en su equipo. Es una muy buena cifra que confirma que hay mujeres, "solo tienen que tomar parte del liderato", comenta. Además, los fondos están deseando encontrar mujeres, afirma Segurado, que implica que "ahora mismo si eres mujer tienes muchas más posibilidades de tener inversión que los hombres", aunque sea complicado encontrarlas porque suelen vender sus ideas peor que los hombres. Triste pero cierto. Esperemos que la igualdad no pase por forzar estas inversiones.