China tiene un problema con sus servicios de streaming. En realidad es algo implícito a las plataformas masivas, y tanto YouTube, que tiene su parte oscura, como Twitch, han tenido cambiar sus políticas varias veces por el contenido subido por los usuarios. Pero no estamos hablando solo de contenido subido de tono. Y es que resulta que todos servicios de streaming chinos están bajo investigación por supuestamente alojar de contenidos violentos, extremos sexuales e incluso aquellos que incitan al odio y a la violencia.

No se trata de algo aislado. La cuota de estos servicios de streaming hace que estos contenidos prohibidos -y que generalmente están fuera del circuito general de la red- aparezcan de forma diaria por miles en sitios web públicos de China como Douyu, Panda.tv, Huya, YY o Zhanqi. El problema principal está en que la mayoría de este contenido violento se emite en tiempo real, haciendo más complicado, por su número y duración, que sea eliminado de la plataforma.

Contenidos cortos, rápidos y con contenido violento y sexualUna de las modas que están proliferando, adicional a este tipo de contenido, es la misma que asoló Twitch no hace mucho años: grandes jugadores de Dota o LOL utilizan en ocasiones chicas sin ropa para atraer a jugadores a su canal, y muchas streamers también se aprovechan de esta tendencia como reclamo.

Kappa
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Estos vídeos mueve millones de dólares en donaciones de forma casi diaria, y lo cierto es que algunos de los más graves, sobre todo aquellos con contenidos violentos extremos se replican entre canales anónimos durante muy poco tiempo y sin anuncio previo, de forma que no puede perseguirse de forma sistemática y, para hacerlo de forma activa, se necesitan miles de personas revisando los contenidos, algo que por la magnitud de los servicios de streaming chinos, se torna imposible.

De momento, la investigación del Ministerio de Cultura chino está abierta, pero es un hecho muy relevante que, unas plataformas de streaming se estén utilizando de forma masiva para transmitir este tipo de contenido, en un país en el que, por cuestiones culturales, no se permiten estos contenido de ninguna forma.