Se puede definir como moda pasajera algo que causa que muchas personas se vuelven locas por un producto electrónico nuevo con ventajas dudosas comparado con herramientas establecidas. Si a eso añades las redes sociales y a parte de la farándula de todo el mundo utilizando su fama y millones de seguidores para mostrarse usando el producto. No porque piensen que merece la pena usarlo, pero porque son ellos mismos los que se benefician cada vez que se vende uno... tienes un cóctel perfecto: el hoverboard.

Los artífices de este delirio de masas se ayudaron en el aparato industrial más poderoso de la historia: Shenzhen. Miles de fábricas pasaron de realizar productos tan variados como bombillas LED, drones baratos, fundas para smartphones y casi cualquier cosa que se nos ocurra, a dedicarse día y noche a crear estos pinghengche, como son conocidos en China los hoverboard.

Pasada la histeria, nos encontramos con decenas de miles de despidos en las fábricas, muchas lesiones por caída, cantantes endeudados, casas quemadas, y muchísimos hogares en Europa y Norteamérica con un aparato que costó entre 300 y 1000 dólares, y ya nadie usa. A pesar de ser el producto de éxito durante las navidades de 2015, con un pico de más de 50.000 unidades vendidas cada día durante las navidades, parece difícil que los hoverboards resuciten dentro de unos meses, cuando el hemisferio norte tenga mejor clima para estos aparatos.

El hoverboard se fue tan rápido como llegó, a mucha más velocidad de la que sus ruedas avanzaban

El movimiento de la legislación que los prohibía en varios países tanto por no cumplir con el reglamento de seguridad como por infringir en propiedad intelectual, han llevado a casi todos los fabricantes a desistir. La prohibición masiva cortando por lo sano de Amazon, así como la negativa a transportarlo de las aerolíneas acabó dando la puntilla.

Pero los fabricantes volverán a reorganizar sus fábricas y sus trabajadores para continuar proveyendo a occidente con la próxima moda pasajera.