Uno de los grandes retos de las energías renovables, es, además de poder lograr almacenar eficientemente la energía, obtener cantidades mayores con los recursos disponibles. La energía solar, por ejemplo, tiene el gran problema de que, si en el lugar donde un panel solar está instalado hay poca luz, la generación será ínfima. Por ello, lo que un grupo de investigadores en China ha conseguido gracias al grafeno es fundamental.

Dado que en zonas donde hay mal tiempo en cuanto a horas de sol es habitual que llueva, la solución no puede ser más complementaria. Gracias a añadir una fina capa de grafeno de un átomo de espesor sobre el panel solar, además de la energía fotovoltaica, estos podrán generar energía a partir de las gotas de lluvia. Al grafeno ya se le ha relacionado otras veces con la recepción de luz, como medio de obtención de energía de dispositivos conectados del ámbito del Internet de las Cosas.

En este caso, cuando existe agua, el grafeno une sus electrones con iones cargados positivamente. La sal del agua de lluvia se separa en calcio, sodio y amonio, lo que hace al grafeno y al agua natural una gran combinación para transformar energía. Para conseguirlo, se aprovecha que el agua tiene gran adherencia a la capa de grafeno. Esto hace que se forma una capa dual con los electrones de grafeno, lo que también se conoce como psudocapacitador. La diferencia energética entre esas capas es tan grande que se genera electricidad, y lo mejor es que se puede almacenar.

Las capas, con la reacción de los iones generaron en laboratorio gran cantidad de microvoltios, con una eficiencia energética en la conversión de un 6.53%, que ya es más de lo que se había logrado hasta ahora. Dado que la concentración de sales en agua de lluvia es más baja que la que han probado de manera controlada, el futuro de la investigación pasa por mejorar el aprovechamiento de los distintos iones.