13 son las empresas que han obtenido una de las preciadas licencias que otorga California para usar coches autónomos en la vía pública, una licencia muy preciada porque significa que tu proyecto de conducción autónoma es viable, que el organismo confía en ti y sobre todo, que podrás hacer muchas pruebas que te permitirán mejorar exponencialmente tu prototipo. Y la licencia número 13 la ha obtenido una empresa casi desconocida hasta la fecha: Drive.ai. ¿Quienes son y por qué la han conseguido?

Drive.ai nació como un proyecto de IA de Stanford y hace tan solo un año dio el paso para convertirse en una empresa independiente con una plantilla formada por expertos en el desarrollo de sistemas de aprendizaje profundo bajo todo tipo de dominios como el lenguaje natural, la visión por ordenador y la conducción autónoma.

Drive.ai se centra en desarrollar técnicas de aprendizaje profundas para coches autónomos

El objetivo inicial de Drive.ai no es crear un coche autónomos sino crear el sistema perfecto de aprendizaje profundo para los vehículos autónomos basándose en la predicción, planificación y experiencia. Y es que la creación de un coche autónomo es sencilla hasta que el coche tiene que tomar ciertas decisiones en casos muy extremos como condiciones climatológicas adversas. En este tipo de casos es imprescindible un sistema de normas específicas para poder tomar decisiones en base a acciones.

De forma inicial un coche autónomo se desarrolla usando un sistema de aprendizaje en función de una selección de características, algo casi imposible para tareas complejas como la que debe realizar este tipo de vehículos. El aprendizaje profundo es mucho más análogo a la forma de aprendizaje de un ser humano.

¿Si Drive.ai no creará un coche eléctrico, para qué quiere una licencia de este tipo?

El primer paso para Drive.ai es poder instalar su sistema en un coche autónomo para poder comenzar a recoger datos. Según sus responsables no se trata de la cantidad de horas o kilómetros de trabajo, lo importante son las experiencias y la complejidad de las situaciones para poder entrenar al sistema. Tras un año trabajando bajo entornos de simulación y carreteras cerradas a la vía pública, llega el turno del gran salto, de permitir que su tecnología conviva en un ecosistema real. Y aquí es donde su tecnología debería aprender lo suficiente para desarrollar una verdadera IA para el coche autónomo.

En pocos meses lanzarán los primeros datos de esta nueva etapa de su proyecto, mientras tanto, ya existen 13 compañías con licencia para operar con coches autónomos en California, cada una con su propósito particular pero con uno general en el horizonte: que el coche conduzca solo.

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