Para jugar a Final Fantasy XV tendremos que esperar a que llegue el otoño, pero Square Enix nos deja vivir una pequeña aventura paralela en la que observar las mecánicas jugables grosso modo y de lo que es capaz el motor gráfico. Esta demo está disponible de forma gratuita en Xbox One y PlayStation 4 y no es exclusiva para los que compraron el Final Fantasy Type-0.

A diferencia de las demos tradicionales, esta experiencia no es una parte de la historia, sino un episodio narrativo que, con cuenta gotas, nos da trasfondo sobre nuestro protagonista: Noctis. Recorremos a través de sus sueños sus medios y su psique con la ayuda de un Carbuncle que hará las labores de guía a través de mensajes que deja en el teléfono de Noctis.

El arte y la banda sonora de este juego son una delicia. Es imposible objetar nada, es un disfrute audiovisual constante y que nos embriaga en un universo de fantasía repleto de disparidad y detalle. Pero el apartado técnico, uno de los fuertes históricos de la saga, es preocupante. No sólo por el _downgrade_ evidente en las texturas, polígonos y filtros aplicados, sino por las caídas esporádicas en la tasa de fotogramas por segundo.

Es un juego muy ambicioso y que luce espectacular, pero que deja patentes las limitaciones de las plataformas de Sony y Microsoft o del juego que, esperemos, todavía pueda ser rematado y optimizado. El juego cuenta con uno de los mejores apartados audiovisuales de esta generación, pero creo que falta un punto más de cuidado para que nos logre dejar boquiabiertos al jugarlo. Ojalá Square Enix pueda darnos un mundo enorme lleno de detalles y con una iluminación dinámica increíble que no sacrifique el rendimiento ni detalles en las texturas o filtros.

El sistema de combate en tiempo real era, junto al apartado técnico, lo más interesante. Jugando te das cuenta del potencial del mismo: es dinámico, rápido, el fijamiento automático de enemigos funciona bien y las armas cuentan con diferentes rangos y animaciones. Creo que es el paso correcto para Final Fantasy en 2016, es una buena combinación entre el combate clásico por turnos y la tendencia de diseño de juegos actual.

Pero en la demo está todo muy limitado, apenas puedes usar tres magias y tres armas que, salvo el jefe final, son empleadas para matar enemigos de nivel uno y claro, de los 45 minutos que dura, te quedas 30 de ellos pulsando el botón de ataque nada más. No he podido ver el combate e interacción en grupo que es uno de sus mayores alicientes y los bloqueos, esquivas y «estrategia» sólo entran en juego al final de la demo en un combate contra un jefe que no te puede matar.

La interfaz, el manejo de inventario, cambio de armas durante las peleas, sistema de esquiva y bloqueos y el lanzamiento de magias con dirección son puntos dulces, pero el sistema está tan limitado que todavía es difícil opinar cómo será en el juego final. Promete, aunque a algunos jugadores clásicos les parezca un estilo demasiado influenciado por Kingdom Hearts.

El movimiento del personaje, Noctis, es más que correcto aunque la cámara no responde a la perfección en todas las situaciones y a veces hay que corregirla manualmente en más ocasiones de las que me gustaría. El sistema de recolección de cristales que encontramos es algo tedioso y no muestra ningún aliciente, pero es exclusivo de la demo así que no merece la pena detenerse en ello: era una excusa para que el jugador investigue a fondo los pocos escenarios jugables.

La demo siembra dudas, pero deja patente la ambición de Square Enix que está invirtiendo mucho tiempo y dinero en atraer a los nuevos y viejos jugadores con una entrega de Final Fantasy que, por fin, logre convencer a todo el mundo. Bien puede ser uno de los juegos del año. O de la generación.

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