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Siete meses después de la muerte de Aylan, la imagen del niño fallecido en su intento de llegar a la costa europea no logró nada más que agitar las redes sociales. Y es que a pesar de las denuncias de los voluntarios y las propias peticiones de los **refugiados**, la Unión Europea ha endurecido todavía más la situación de los miles de personas que buscaban en el viejo continente asilo, huyendo así de la miseria y la guerra que azotaba a sus países.

El acuerdo entre la UE y **Turquía**, que supone la expulsión de los refugiados que lleguen a nuestras costas, ha sido duramente criticado por la vulneración del **derecho de asilo**, protegido dentro de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Organizaciones como la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) han denunciado que en la isla griega de **Lesbos** este derecho se ha visto amenazado por las políticas y pactos europeos.

###Tres médicos para atender a 3.150 refugiados en Moria
La última entidad en criticar la situación ha sido **Amnistía Internacional**, que ha denunciado las «pésimas condiciones» de las personas refugiadas en Grecia mientras se aplica a toda prisa el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía. Los pasados 5 y 6 de abril, un equipo de la organización de derechos humanos pudo conocer de primera mano su situación. En un comunicado, la organización ha señalado que hay individuos «recluidos arbitrariamente y en lamentables condiciones mientras aumentan su incertidumbre, temor y desesperación por la suerte que van a correr». La entidad critica el estado de los centros de detención en **Moria** (Lesbos) y **Vial** (Chios), donde permanecen 4.200 personas detenidas en la actualidad, incluyendo mujeres con bebés, niños y niñas de corta edad, personas con discapacidad, enfermedades graves o traumatizadas.

Las organizaciones de derechos humanos han criticado duramente el acuerdo entre Europa y Turquía por vulnerar el derecho de asilo«Los refugiados han quedado atrapados al borde de Europa, sin ver ninguna luz al final del túnel. Con una solución tan deficiente, precipitada y mal preparada, es imposible no cometer errores y pisotear los derechos y el bienestar de algunas de las personas más vulnerables», dice **Gauri van Gulik**, directora adjunta de Amnistía Internacional para Europa. «Las personas detenidas en Lesbos y Chios no tienen prácticamente ningún acceso a asistencia jurídica, sólo acceso limitado a servicios y ayuda y apenas ninguna información sobre su condición actual o la suerte que puedan corren. El temor y la desesperación son palpables.»

La falta de acceso a servicios médicos adecuados, mantas, intimidad y la mala calidad de la comida son aspectos criticados por la organización de derechos humanos. En Moria, por ejemplo, solo hay tres médicos para atender a 3.150 refugiados. Asimismo, Amnistía Internacional señala que el acuerdo entre la UE y Turquía solo ha provocado una «disfunción» del proceso de asilo, con importantes deficiencias en el registro y la tramitación de nuevas llegadas. En opinión de van Gulik, «Europa está convirtiendo algo que debería ser un camino de protección en una pesadilla de alambre de espinos, inseguridad y angustia paralizante por la perspectiva de ser enviado de regreso a Turquía». Por último, la entidad realiza una serie de recomendaciones para abordar la crisis de los refugiados, en las que destacan la elaboración de directrices claras y respetuosas con los derechos, la liberación de los niños detenidos, la difusión de información jurídica precisa o la posibilidad de contar con asistencia jurídica y lingüística, una tarea que, por desgracia, **siguen asumiendo en solitario los grupos de voluntarios y no las autoridades comunitarias**.

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