La tendencia de Microsoft de convertir los ecosistemas de Xbox y PC en uno solo tras la llegada de Windows 10 era una de las intenciones de la compañía desde que Phil Spencer hizo especial hincapié en ello en aquel evento de presentación del recientemente estrenado sistema operativo de Microsoft. Ahora, que la compañía iba a apostar muchos de sus exclusivos a rojo y a negro, publicando sus títulos featured en ambas plataformas de forma simultánea no estaba tan claro, al menos con los pesos pesados de la generación.

Pero al final ha sido así. La semana pasada, en un evento privado de la compañía en San Francisco, Phil Spencer, reafirmó el compromiso de Microsoft de llevar las franquicias exclusivas de Microsoft Studios tanto a Xbox One como a Windows 10, abriendo paso a algunas de las dudas que, desde el anuncio de hace unas semanas con la fecha de lanzamiento de Quantum Break empezaron a rodear a Xbox.

El hecho de que su título más esperado del año para Xbox, Quantum Break, llegase a la vez también para PC marcaba un nuevo hito, uno en el que Xbox y PC pasan a ser un todo, duplicando las opciones de la base de jugadores en referencia a los exclusivos de la casa y dando más valor añadido al PC, pero relegando a la consola a un segundo plano más cuestionable, en el que el único aliciente que le queda es la comodidad y la facilidad de uso frente al omnipresente PC que, de pronto, se queda con el hardware más puntero gracias a las alternativas, con todos los títulos multiplataformas y con los exclusivos que eran la baza vende-consolas hasta ahora.

De momento, la estrategia de la compañía será llevar algunos de los títulos más importantes de Xbox al PC esta primavera: Quantum Break, Forza Motorsport 6 Apex (una versión light free-to-play del título), Gears of War: Ultimate Edition para Windows 10, Killer Instinct: Tercera Temporada, Ori and the Blind Forest: Definitive Edition... y el resto de títulos que se irán anunciado y para los que su lanzamiento en Windows 10 de forma simultánea dependerá de su peso, y de la estrategia a seguir por la compañía con cada franquicia independiente, además de equiparar la app de Xbox para Windows 10 con las mejores características de Xbox One.

Movimiento muy interesante para los jugadores pero incierto para el futuro de la consolaEs un movimiento tan interesante para los jugadores como complicado de cara a la guerra de consolas. Sí, a Phil Spencer no le gusta hablar de guerra de consolas, pero lo cierto es que el aliciente del mercado para crear títulos para consola no es el mismo que para PC, eso es un hecho, precios y sistemas de distribución lo demuestran, y no son pocas las voces del consumidor que desde el anuncio de Quantum Break no ve alicientes para hacerse con una Xbox si tiene un PC medianamente competente, sensación que casi se puede ver agravada si en el futuro, como es intención de la compañía, se hacen extensibles a los exclusivos de la casa que, paradójicamente, dejan de ser exclusivos.

Aunque es un movimiento que a título personal recibo con especial interés y entusiasmo, en tanto las oportunidades son mayores y mercado es más atractivo, lo cierto es que entiendo parte de la frustración de aquellos que en su día eligieron una consola por unos los exclusivos que ya no son tanto. El PC es el PC, en posibilidades, precio y potencia, y es un hecho que las consolas, con sus ciclos nunca podrán competir con él, y eso es peligroso para el futuro de Xbox, al menos como hardware, pero muy beneficioso para el mercado.

Microsoft ha dado un paso muy valiente para el futuro de su plataforma, y estoy seguro que la compañía no es ajena a los riesgos que conlleva semejante cambio. Ahora el reto principal es seguir vendiendo el atractivo de su consola con la sombra, siempre alarga, del PC asomando por el horizonte. Sombra que, el día que también incluya a Halo (y no, no contemos Halo Online), será mucho más complicado el convencer a esa base de fans que hasta ahora han apoyado y sostenido la consola.