De toda la controversia entre Apple, el FBI y las distintas compañías de comunicaciones y mensajerías, hay una que no suele aparecer en estas cazas de brujas en nombre de la privacidad y del acceso a la información por parte de los gobiernos: Telegram. Hasta ahora, Telegram ha sorteado de forma magistral el acceso por gobiernos y fuerzas de seguridad a las comunicaciones de los usuarios, tanto, que desde abogados hasta funcionarios públicos de los Estados Unidos están utilizando la herramienta para comunicarse de forma segura.

En The Information, se han hecho eco de la herramienta que permite el uso de Telegram y sortear así estas leyes de acceso a la información, y el método es tan obvio que había pasado desapercibido: los chats secretos auto-destruibles. Exacto. Esta función de Telegram permite borrar mensajes una vez leídos o una vez pasado determinado tiempo, haciendo imposible su acceso posterior y por tanto, su acceso a los gobiernos y fuerzas de seguridad.

Lo más interesante es cómo incluso los funcionarios públicos de California han empezado a usar esta herramienta no solo para proteger su privacidad, también para sortear las leyes de acceso información. La ley de California dice que los textos y correos electrónicos son considerados como parte del registro público si se refieren a los asuntos públicos o a procesos abiertos en marcha, y como Telegram permite a los usuarios configurar los mensajes para su autodestrucción, no pueden ser vistos después de un cierto período de tiempo, por lo que no existe acceso ni registro:

Mientras que las aplicaciones de mensajería cifradas ahora están atrapadas en un debate sobre la forma de equilibrar a las fuerzas del orden y a la seguridad, los políticos también pueden utilizar estas aplicaciones para comunicaciones privadas. En San Francisco se utiliza Telegram, por ejemplo, ya que los mensajes cifrados tienen autodestrucción. Cory Weinberg - The Information

Parece que, después de todo, herramientas tan sencillas de implementar pueden dar, por un lado cobertura a los usuarios, y por otro, sortear algunas leyes de acceso a la información que, en nombre de la seguridad, están invadiendo la privacidad de los usuarios, además de tener mayor privacidad que incluso apps que está cifradas punto a punto. Por ejemplo, WhatsApp e iMessage se cifran de forma predeterminada, pero los usuarios no pueden eliminar los mensajes en el dispositivo del destinatario. Al final, los mensajes efímeros serán el nuevo estándar.