Pocas promesas electorales han generado tantos dolores de cabeza. El compromiso adquirido por Barack Obama al comienzo de la legislatura sobre el cierre de Guantánamo sigue todavía sobre la mesa, mientras los activistas por los derechos humanos protestan por la existencia de una base naval reconvertida en campo de prisioneros tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Catorce años después de la llegada de los primeros retenidos a esta cárcel, las acusaciones de detención arbitraria y secreta, tortura, malos tratos, entregas extraordinarias y juicios injustos siguen pesando sobre la administración de Estados Unidos.

La propuesta de transformar Guantánamo en un centro de investigación llega después de que Obama presentase su plan para cerrar la prisión, sobre la que pesan acusaciones de violaciones contra los derechos humanosEl pasado 23 de febrero, Obama anunció ante el Congreso de EEUU su plan para el cierre de Guantánamo. Su anuncio, sin embargo, quedó en papel mojado ante la negativa de la mayoría republicana en el Senado a negociar cualquier proyecto de este tipo. Mientras tanto, la base naval sigue alojando a 91 detenidos de los 800 prisioneros que llegó a haber durante el gobierno de George W. Bush. La mayor parte mantienen el estatus de "retenidos para siempre" al no tener cargos ni haber sido sometidos a juicios de ningún tipo. Según recogía El País, la única opción de Obama para cumplir su promesa electoral sería realizar una orden ejecutiva que autorice el traslado de presos desde esta zona de Cuba a los Estados Unidos.

Las próximas elecciones en el país norteamericano marcarán, sin duda, el futuro de una cárcel que atenta contra la protección de los derechos humanos y la dignidad de las personas. La "mancha" de Guantánamo también enturbia las reestablecidas relaciones entre Cuba y Estados Unidos, que recientemente firmaron un pacto que autorizaba 110 vuelos comerciales directos entre ambos países. Pero mientras se aclara la situación y el futuro de la base naval, hay quien ha dado un paso al frente con ideas para transformar Guantánamo en un centro de investigación sobre ecología, cambio climático y un parque por la paz.

Guantánamo
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En un artículo publicado en la revista Science, Joe Roman, especialista en biología de la conservación de la Universidad de Vermont, y James Kraska, profesor de derecho del U.S. Naval War College, destacan la necesidad de transformar la prisión en un centro de investigación y un rincón por la paz, con el objetivo de reforzar las relaciones entre ambos países. Los expertos también sugieren que podría ser positivo devolver la base naval a Cuba, aunque señalan que este punto no entra en los planes presentados recientemente por Obama. Lo que sí dejan claro es que Guantánamo podría convertirse en el "Woods Hole" del Caribe, en referencia al instituto científico de biología marina situado en Cape Cod (Massachusetts).

El parque por la paz serviría, por un lado, para recordar la historia de la zona. Por otro lado, la construcción de un centro de investigación tendría como objetivos ofrecer financiación económica, renovar las instalaciones para realizar allí trabajos relacionado con la ecología y el medio ambiente y crear una oportunidad para formar a investigadores cubanos, especialmente aquellos de la región este de la isla. El nombre de Guantánamo podría, de cumplirse esta propuesta, ser recordado como "el esfuerzo para reparar y preservar el planeta". Así también se podrían proteger los ecosistemas de la zona, que cuentan con especies endémicas tan importantes como la iguana Cyclura nubila o la tortuga verde Chelonia mydas. Una iniciativa loable en medio de una polémica que continúa catorce años después de la apertura de Guantánamo y que también estará presente durante la campaña electoral a las presidenciales de noviembre.