La tecnología sonar muestra que aún se puede innovar en el manejo de un smartphone

Las pantallas táctiles han sido y son las grandes protagonistas de gran parte del avance de la tecnología móvil en la última década. Pasar de hacer click sobre teclas físicas, a hacer pulsaciones sobre una pantalla táctil "gigante", lo cambió todo. Luego vinieron las tablets y también los convertibles. Ya nada se concibe sin su pantalla táctil. Los smartwatches también han mostrado que pueden adaptarse bien a lo táctil, sin embargo, pese a avances que han mejorado mucho como el dictado por voz, la introducción de texto sigue siendo problemática. FingerIO es un proyecto que puede solucionar este y otros problemas.

Se trata de un rastreador de movimiento de los dedos de las manos que puede convertir cualquier espacio (incluso el aire) alrededor de smartphones o smartwatches en una superficie alternativa a la pantalla sobre la que poder controlar los dispositivos o introducir texto u órdenes. Ese espacio puede ser una mesa o papel sobre el que esté posado, por ejemplo, un smartphone, pero también la piel del brazo en cuya muñeca portemos el smartwatch.

Lo bueno es que puede funcionar incluso si existen obstáculos físicos entre el dispositivos y el dedo, como sería un bolsillo. Esto abre la puerta a, en el caso de haber una monitorización más activa, poder controlar con gestos de algún tipo, sin tocar la pantalla, los smartphones.

¿Cómo han conseguido esto? Rajalakshmi Nandakumar y Vikram Iyer, de la Universidad de Washington, han descubierto que, transformando cada dispositivo en un sistema sonar, se pueden detectar y seguir los movimientos de los dedos sobre una superficie. Para lograrlo, hacen que se emita un sonido inaudible por el oído humano, pero que los micrófonos del smartphone o smartwatch son capaces de "escuchar".

Analizando el eco que se produce cuando las ondas entran en contacto con los dedos, interpretan, gracias a un software, las formas que tratemos de dibujar, o simplemente el tipo de introducción que pretendemos llevar a cabo. Gracias a "Multiplexación por División de Frecuencias Ortogonales", ODFM, consiguen la precisión milimétrica (8mm) de la que presumen. Algo que si se ve problemático, de momento, es la latencia.

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