Han tenido que pasar 56 años desde que en 1960 Estados Unidos pusiera en marcha uno de los embargos más largos del mundo a consecuencia de la Revolución Cubana. 56 años en los que se han endurecido y flexibilizado las importaciones y exportaciones a la isla tanto como ha cambiado la políticas de los Estados Unidos respecto a Cuba. Política que, tras la visita ayer de Obama a la isla, va a cambiar de forma diametralmente opuesta. Y es que ya no es solo una cuestión política o económica.

El propio presidente Obama se refería al asunto ayer desde tierras cubanas, que el embargo sólo ha dañado al pueblo cubano, por lo que llamó a las autoridades de ambos países y del entorno a una apertura política en la isla, y por extensión también económica y social, llamando también abiertamente a la democracia en la isla:

"Creo en el pueblo cubano."El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano"."Cuba debería tener elecciones libres". "Estados Unidos continuará defendiendo la democracia, incluyendo el derecho del pueblo cubano de decidir su propio futuro"- Declaraciones de Barack Obama en el teatro Alicia Alonso de La Habana

De momento, pese a apertura y el acercamiento de posturas entre ambos países todavía queda mucho por hacer. La llegada de algunas compañías de Estados Unidos a cuba es solo un paso muy pequeño de todos los que tienen que dar, de forma que ambos países, con modelos sociales y económicos diametralmente opuestos, encuentren un punto de cercanía que permita llevar democracia y nuevas oportunidades a Cuba y a sus gentes.

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