Tras su reestructuración en Alphabet, está empezando a quedar un poco más claro la reordenación de los objetivos de la antigua Google. Se acabó usar presupuestos combinados donde las amplias arcas que la publicidad online de Google trae financien cualquier tipo de proyectos a largo plazo que suponían grandes agujeros de pérdidas durante años, por muy pequeños que pudieran parecer al lado del montante total de los ingresos.

Esta nueva realidad ha impactando en muchos de los grandes proyectos a largo plazo que Google/Alphabet tenía puestos a futuro. No cabe duda que desde Alphabet mantendrán apuestas arriesgadas, sus conocidos “moonshots”, pero están pisando el freno. Quieren resultados.

Uno de los grandes proyectos que a pesar de una gran envergadura e ingresos en constante progresión permaneció bajo la supervisión de Google en vez de Alphabet fue YouTube. El líder del vídeo online aún no es capaz de generar beneficios a pesar de tener 4.000 millones de dólares de ingresos durante 2014, y 3.000 millones el anterior. La dependencia de YouTube de la red de publicidad de Google las mantiene unidas por un cordón umbilical que difícilmente será cortado a corto plazo.

Los otros tres proyectos que se han visto afectados de forma pública tienen una visibilidad muy variada tanto para prensa y el público general, como para inversores y accionistas de Google.

¿Robots, para qué queremos robots?

boston dynamics robot

El caso más obvio es Boston Dynamics. La compañía de robótica con central en Massachussets que Google compró a finales de 2013 por 500 millones de dólares ha sido puesta a la venta apenas dos años después. Que Google consiga recuperar la inversión de la compra y los dos años de I+D es irrelevante en este momento comparado con los motivos de la venta.

Hay mucha excitación por parte de la prensa tecnológica pero también estamos empezando a ver conversaciones sobre lo terribles que pueden ser. Listos para quedarse con trabajos de los humanos.

Las palabras son de Courtney Hohne, en un foro interno de Google y recogidas por Bloomberg. Es difícil saber con exactitud cómo de extendida es esta opinión dentro de Google. En principio contradice a todo lo que ha salido de la boca de sus máximos directos los últimos años, y de otros proyectos de inteligencia artificial limitada de la compañía como DeepMind.

Tanto la inteligencia artificial como los robots físicos eliminarán trabajos —creando otros–, pero los robots preocupan más a la sociedad

Quizá Google esté preocupado por la opinión pública, pero la realidad es que estos robots están muy lejos del mercado. Otros proyectos de Google como su coche autónomo o sus constantes mejoras de software de publicidad ponen en riesgo más y más empleos, aunque sin duda son menos identificables como tal.

Otro proyecto de robótica de Google que también pasa por época turbulenta es Replicant. Aún más experimental y liderado por Andy Rubin, el fundador de Android, fue reabsorbido por la empresa matriz dentro de su sección “Google X” tras la marcha del propio Rubin de la compañía.

Problemas con la calefacción

termostato nest thermostat

Reed Albergotti publicó en The Information un profunda y tendida conversación múltiple sobre los problemas recientes que ha tenido Nest, el fabricante de pequeños aparatos digitales para el hogar, más conocido por su termostato conectado a Internet.

Según dos personas informadas sobre la cuestión, Alphabet, dueño de Nest, ha presionado a Nest para que lance su sistema de seguridad conectado a Internet para otoño.

La adquisición de DropCam por parte de Nest, una compañía dedicada a realizar cámaras de vigilancia internas para uso familiar, trajo a Nest a muchos ejecutivos e ingenieros que no compartían la filosofía de trabajo de Tony Fadell. Sumado a las nuevas imposiciones presupuestarias que está imponiendo la matriz, la innovación en Nest se ha salido de las vías. Actualizaciones leves para solucionar problemas constantes, sin introducir novedades prometidas como una cámara de vigilancia externa.

La innovación en Nest se ha detenido y los nuevos productos no llegan

Greg Duffy, fundador de Dropcam, abandonó Nest y posteriormente Alphabet tras varios encontronazos con Fadell. Ahora Duffy está aireando toda su experiencia al público, y los acontecimientos dentro de Nest parecen preocupantes.

La vida ya no es así

verily lentes de contacto

La mayoría de estos “moonshots” empiezan como pequeñas ideas dentro de Google X, ahora denominada simplemente “X” en nueva estructura de subsidiarias de Alphabet. Es el caso de Life Sciences ahora convertida en Verily. La V estaba libre.

Entre los increíbles proyectos de Verily, tenemos las lentes de contacto que comprueban constantemente los niveles de glucosa de pacientes diabéticos, una cuchara que contrarresta los efectos del párkinson, una pulsera que controla muchas de las constantes vitales de los que las llevan, y muchos muchos más proyectos. A todos ellos les quedan años para llegar al mercado, si llegan, pero este tipo de investigaciones son necesarias aunque la probabilidad de éxito de producto o de mercado sea baja.

Verily ha perdido una gran cantidad de empleados de alto nivel que se han ido a la competencia, fundado sus propias empresas, o vuelto a Google

Los problemas en Verily los ha destacado Stat, que sufre un “éxodo” de talento hacia otras partes de Alphabet, en concreto volviendo a su antiguo hogar en Google, y otros yéndose fuera del conglomerado. Dos casos destacados son el de Babak Parviz, uno de los creadores de Google Glass y cofundador de las lentes de contacto de Verily para tratar la diabetes, que abandonó Mountain View para ir a Amazon. Varios empleados de alto nivel siguieron a Parviz en su camino hacia a Seattle. — El otro es Jeff Huber, un pilar indispensable en Google X que ha preferido fundar su propia empresa de biotecnología, Grail, a seguir en Verily.

Al igual que en el caso de Nest, en Verily la fuente de los problemas parece centrarse en su CEO: Andy Conrad. En palabras de Michael Luther, antiguo presidente de un instituto de investigación en Carolina del Norte: “Solíamos bromear y llamar [a Conrad] la ‘gaviota de la ciencia’. Solía llegar volando, graznar, echar mierda sobre todo, e irse volando de nuevo”.