Sébastien Chartier es un empresario que ha tenido la suerte de estudiar entre Francia, España e Inglaterra. Con su primera empresa creada antes del boom tecnológico de los noventa, pronto empezó a dedicarse a la gestión de fondos, origen de su gusanillo por la financiación de empresas. En 1990 llegó a España con un fondo, dándose cuenta un poco más tarde de que había mercado y muy poca información del sector en nuestro país; razón por la cual creó la revista Capital & Corporate. Con inversiones fallidas en empresas de sectores más tradicionales y en otras tantas startups, en las que asegura que ha perdido mucho dinero, hace unos años decidió montar el Salón MiEmpresa con el objetivo de ayudar a todos esos emprendedores que tenían que entrar en el mundo no solo por vocación, también por necesidad.Hipertextual: Cuentas con perfil de emprendedor e inversor y eres el creador del Salón MiEmpresa, ¿qué pones de ti en los eventos?

Sébastien Chartier: Diría que tengo tres perfiles: emprendedor, inversor y asesor. Por lo que me conozco todos los trucos que hay, y lo bueno y lo malo de todas las partes. Al final tenemos mucha perspectiva para no caer en el discurso soñador del emprendedor o en el discurso del inversor que intenta rebajar la valoración o meter trucos en los contratos.

Por mi pasado de corporate, hemos querido llegar al gran público huyendo de esos otros eventos que he montado antes y que van dirigidos al nicho emprendedor más puro. Se puede emprender con una empresa novedosa, con franquicias o comprando otras empresas, pero la gente suele desconocer la última. Ayudamos a los emprendedores a lanzarse, pero también nos hemos dado cuenta de que había que ayudar a las empresas a sobrevivir y a mejorar sus técnicas de gestión y crecimiento.

En el Salón también incluimos un elevator pich, el cual iniciamos hace años cuando aún no estaban de moda. Ahora hay uno prácticamente cada semana, con los mismos emprendedores fichando a los mismos inversores, que no son tantos en España; esto es un círculo muy pequeño. Hemos intentando democratizar el mundo de la empresa alejándolo de la idea de que es solo para algunos. En los últimos años hemos hecho especial mención a las startups, y al tema de la financiación que es lo más solicitado ahora mismo con experiencias de inversores y emprendedores, y sobre todo con sus errores. "Los inversores tienen que cambiar su visión porque la mayoría van siempre al corto plazo"**Teniendo esa visión de empresa de varios países y tu experiencia, ¿cómo ha evolucionado esta a lo largo de los años?*

Yo diría que he tenido la sensación de déjà vu*. En los años 98-99, justo antes de la burbuja tecnológica, mucha gente quería aprovechar el momento: banqueros, inversores que querían dar el pelotazo. Y cuando estalló la burbuja todos estos players volvieron a sus sectores tradicionales. Ahora está pasando algo parecido, pero hay que decir que la burbuja que hay ahora mismo con las valoraciones no tiene nada que ver con lo que vimos hace unos años. Hoy en día hay un mercado y hay un potencial. Lo que sí hay que ver es que hay mucha gente que no tiene ni idea la que se está acercando a este mundo. También hay mucha burbuja a causa de los periodistas que fomentan el mundo de la startups. Que está muy bien que se promocione, pero no hay que olvidar que hay sectores tradicionales que son mucho más rentables, porque parece que si no tienes una tecnológica no eres emprendedor. Pero hay mucha gente que monta cosas muy buenas en sectores muy tradicionales. Y aunque es muy bueno que la gente pueda dejar sus trabajos para emprender, también hay que dejar claro que es igual de bueno trabajar por cuenta ajena.

"En España hay que mejorar la figura del comercial, que está fatal considerado"**La famosa crisis, ¿qué efecto ha tenido?

En España, lo que tenemos es un cierto complejo de inferioridad y un cierto retraso en algunos sectores. Pero cuando España se da cuenta se pone las pilas y al final se recupera mucho más rápido que otros. Lo bueno que he visto con la crisis es que ha cambiado la figura de emprendedor-empresario. Este era visto como alguien rancio y ahora se nos ve como héroes. Los propios empleados han visto como los empresarios luchaban por sus empresas, aunque lógicamente hay casos malos, pero la mayor parte han tenido que trabajar muy duro para pasar los peores años. Y, además, las pequeñas empresas, que son las más sufridoras, han visto la sequía financiera y comercial teniendo que hacer un esfuerzo tremendo para salir fuera de España y ser más competitivas. Pero esto ha sido bueno en cierto modo, porque con la sequía crediticia de los bancos han salido nuevas formas de financiación alternativas, con nuevas fórmulas muy cercanas al fintech.

Siempre se habla de las bondades del emprendedor, pero, ¿cuáles son sus carencias?**

Lo que nos falta es ese grado de ambición, pensar a lo grande, porque seguimos pensando que tenemos un ecosistema complicado con políticos que no ayudan. La gente prefiere buscar excusas fáciles en vez de hacer algo. Esto es lo que marca la diferencia entre una empresa rentable e invertible y una que no llama la atención.

En España, en concreto, veo el problema de la figura del comercial, que en otros países están muy bien considerados, pero aquí están muy limitados y eso afecta a la exportación de las empresas. También vemos carencias en la poca polivalencia de los equipos de trabajo, siendo muy poco internacionales. Algunos tienen muchos MBA, pero les falta la dotación tecnológica, o al revés. Al final esto es como el chiste: hay que montar una empresa con un ingles, un francés y un español, y cada uno dedicado a una cosa.

Del lado inversor creo que nos falta una profesionalización en el sector, y muchas veces en los fondos los perfiles de los inversores son iguales: son demasiado financieros. Faltan empresarios y expertos en tecnología. Tienen que cambiar un poco su visión porque todos van al corto plazo y la mayoría optan por las soluciones fáciles. Sobre todo teniendo en cuenta que las startups son peculiares por su componente tecnológico, sector en el que se tarda más en tener éxito. Si te fijas, en los últimos años se han vendido muy pocas startups, las que han hecho venta ha sido después de ocho años de desarrollo y las que han sido de menos años al final han sido un poco bluf... Si vendes es para intentar dejar huella y que valga la pena.

Ahora mismo el emprendimiento parece que está de moda, y no quiere decir que sea malo, pero, ¿cómo vendes este sector sin ser frívolo?

Creo que es muy peligroso y es algo que viene de la política. Cuando en 2009 estábamos en plena crisis con ese nivel de paro, vieron el emprendimiento como una solución, y pusieron en compromiso a mucha gente que no estaba verdaderamente preparada. Se lanzaron a la aventura, muchos perdieron sus ahorros, sobre todo gente que no tenía la preparación adecuada. El mensaje era: emprended que vamos a intentar rebajar la parte burocrática en el inicio. Pero después, que es cuando empiezan los problemas, ya no había nada de ayudas. Es muy fácil dar consejos a otros, pero si no lo has hecho nunca no sabes lo que pasa.

"Estamos viendo desde hace ya meses señales de otros países para no repetir los fallos del pasado"Ahora queda muy cool decir que eres emprendedor, pero después de estos años nos hemos dado cuenta de que muchos se han montado un autoempleo o una empresas con un dudoso sistema de negocio.

Hay que tener en cuenta el emprendimiento, pero sin olvidar que hay otros tipos de empleo igual de válidos. Y si se hace, se tiene que hacer bien. Por esta razón, hay que calmar un poco el discurso, porque hay que hacerlo bien dando las herramientas adecuadas, y en España hay muchas carencias en este caso. Por ejemplo: con el paro de los jóvenes en España se pusieron las cuotas de 50 euros para que sean autónomos, y muchos sin saber lo que eso implica, pero te olvidas de los que llevan treinta años cotizando y que lo están pasando muy mal. Durante mucho tiempo parecíamos que no existíamos para los políticos, y también tenemos problemas, somos empresarios y padres de familia.

Ante este panorama, ¿qué esperamos del emprendimiento?

Estamos viendo desde hace ya meses señales de otros países para no repetir los fallos del pasado, sobre todo con el tema de las altas valoraciones: algunos unicornios están empezando a caerse. Aunque en España seguimos un poco con la euforia, pero ya se está tomando con más calma por la parte de los inversores.

A nivel sectores, el fintech está teniendo su mayor auge, pero los fondos van a tener que especializarse y la biotecnología será uno que tendrá un peso muy importante, incluso con salidas a bolsa. Al final da igual el sector, se tendrá preferencia por los emprendimientos largos.

¿Cuáles son los nombres propios del momento?

Kantox, Wallapop y Jobandtalent. Son compañías que han hecho rondas inmensas pero en las que todos estamos a la espera de lo que va a pasar con ellas en dos años. Letgo, por ejemplo, levantó en su primera ronda lo mismo que Wallapop en todas sus rondas, y eso es muy interesante...

En la parte de los inversores, yo soy muy fan de Cabiedes porque creo que es un inversor totalmente transparente y goza de una experiencia brutal en el sector por haber vivido todas las etapas. Es anti-político y muy serio. Me gusta mucho el fondo Bonsai, que ha tenido mucha actividad en los últimos años. Como inversor privado diría François Derbaix, con un perfil también polivalente. Y tengo muchas ganas de ver la evolución del nuevo fondo de Iñaki Arrola; que, en mi opinión, tiene la ventaja de tener el dream team con gente del sector financiero, del sector emprendedor y de las grandes empresas con una visión global, y creo que ellos podrán sorprendernos.

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