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Poco a poco las empresas más poderosas de Japón en cuanto a tecnología de imagen fueron cayendo debido a la fuerte competencia y a unas operaciones que no daban los suficientes ingresos como para seguir manteniéndose. Toshiba, Hitachi, Sony... nombres conocidos mundialmente que ahora dependen del auspicio del gobierno nipón para continuar.

La inversión gubernamental pretende que la producción de pantallas de cristal líquido se mantenga en el país, junto a la tecnología, la historia y el empleo que generan. La última pieza para crear el conglomerado perfecto sería Sharp, una empresa centenaria y responsable de millones de paneles LCD al año.

El conglomerado empresarial nipón es la INCJ, Red de Corporaciones por la Innovación de Japón, fundada por el gobierno para paliar las maltrechas cuentas de las producciones de paneles japoneses frente al músculo surcoreano, en pos de potenciarse y mantenerse como líderes en esta tecnología clave en millones de dispositivos producidos al años.

No será tan fácil ya que hay alguien más interesado en hacerse con la tecnología y capacidades de Sharp. Este jueves Sharp ha indicado que pueden inclinarse a aceptar una oferta de Foxconn, el gigantesco conglomerado de fabricas de producción de aparatos electrónicos que ensambla millones de iPhones, iPad, consolas, etc. al año.

Los compradores extranjeros han estado siempre interesados en comprar las compañías japonesas que estaban pasando por sus peores momentos, aunque casi siempre sin lograrlo debido a directivas escépticas y un gobierno muy proteccionista. Se trata de una puja diferente: una lucha entre los altos mandatarios japoneses y el mercado global, ya que Foxconn está ofreciendo el doble que el gobierno, unos 5.900 millones de dólares según reporta Reuters. Eso sí, las ofertas son diferentes, ya que el gobierno japonés podría asegurar financiaciones más estables gracias a los bancos o planes de emergencia para reavivar el negocio de la histórica corporación.

Kozo Takahashi, presidente de Sharp Corp. / Tomohiro Ohsumi

Kozo Takahashi, consejero delegado de Sharp, aseguró que él y su equipo "están considerando las ofertas desde todos los puntos de vista: desde los inversores a los empleados."

La producción de LCD ha conllevado un severo drama a las tecnológicas niponas en los últimos años debido al desplome de los precios de los paneles LCD y la gran producción que han asegurado a sus clientes las corporaciones surcoreanas como Samsung Display o LG Display. La INCJ, atenta durante meses a la evolución de Sharp, parecía ser la única capaz de salvar y reavivar la compañía. Japan Display, empresa creada de las operaciones de Toshiba, Hitachi y Sony desde el 2012, está pasando también por malos momentos y sus inversores ven en Sharp una buena baza para cambiar el rumbo, gracias a su volumen de producción que los haría más competitivos a la hora de adoptar contratos de los grandes fabricantes de smartphones, tablets y PCs.

Para Foxconn sería una nueva vía para expandir su negocio. La corporación taiwanesa domina férreamente el mercado de ensamblaje de productos electrónicos coincidiendo con el auge del mundo móvil, algo que se ha visto reflejado en sus ejercicios fiscales muy favorables.

Terry Gou, fundador y presidente de Foxconn.

Terry Gou, el magnate que fundó Foxconn, creó plantas de producción del tamaño de ciudades donde los trabajadores migraron para ensamblar y mantener las máquinas que producen millones de dispositivos de las compañías más grandes del mundo, destacando Apple. Foxconn tiene 13 fábricas distribuidas en 9 ciudades chinas, más que en ningún otro país. La fábrica más grande de Foxconn en el mundo está en Longhua, Shenzhen, donde cerca de 500.000 trabajadores están empleados en el Longhua Science & Technology Park, un recinto amurallado denominado "Foxconn City". Las instalaciones tienen un tamaño aproximado de 3 kilómetros cuadrados incluyendo dormitorios, piscina, banco, restaurantes, librerías, un hospital y hasta un cuerpo de bomberos. Muchos de ellos viven y trabajan en el complejo.

Pero ser el líder en el ensamblado no parece ser suficiente, menos aún cuando el crecimiento en ventas de smartphones comienza a aminorar y el costo de mano de obra en China comienza a aumentar. Es una compañía dominante en un mercado de bajos márgenes donde sólo se hace dinero con grandes volúmenes. Por todo ello Foxconn ha invertido en numerosas industrias para mejorar sus negocios en robótica, telecomunicaciones e, incluso, un fondo de capital de riesgo. Sharp les aportaría lugares de producción de paneles punteros y tecnología para lograrlo. El mayor problema será como podrá una compañía ajena a ese negocio hacer lo que no han podido los directivos de Sharp.

El año pasado el fabricante de equipos de comunicación y electrodomésticos Hisense confirmó la compra de valores y activos de Sharp México por 23,7 millones de dólares, adquiriendo la fábrica de Tijuana que permitió a la corporación china obtener el control total del negocio de televisiones de Sharp en todo el continente americano, excepto Brasil.

¿Prevalecerá Japón?

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