Las tarjetas SIM tienen los días contados
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Las tarjetas SIM de plástico van a morir. El año pasado conocimos que grandes tecnológicas como Apple y Samsung estaban trabajando, junto a las operadoras, en la creación de un estándar en consenso que permitiese el empleo de tarjetas SIM embebidas y reprogramables.

La eSIM es una tarjeta embebida que no se podrá o necesitará ser extraída del dispositivo, algo fundamental para muchas aplicaciones del futuro (Internet de las Cosas y comunicación máquina a máquina). La GSMA está trabajando en su implementación desde julio de 2015.

La información alojada en esta tarjeta embebida será reescribible por el operador de forma remota, lo que en la práctica supondrá que cualquier usuario podrá cambiar de operadora en segundos gracias al software de ese dispositivo o a través de cualquier otra vía. No necesitarás una nueva SIM, no tendrás que esperar horas o días en cambiar tu conexión a la red a través de una nueva operadora y, como clave en el Internet de las Cosas, podrán existir sistemas no accesibles por el usuario o wearables conectados a la red móvil.

"Es inevitable." declaraba para Hipertextual Antonio Coimbra, consejero delegado de Vodafone España, el pasado mes de septiembre en relación a la sustitución de las tarjetas SIM actuales. Advirtió, eso sí, "que pese a las evidentes ventajas del nuevo estándar, las compañías ligadas a la GSMA están trabajando en la manera de hacerlo, sobre todo para que las operadoras no perdamos el control."

Vodafone España fue claro por aquel entonces: "queremos tener el control sobre el proceso de activación, que no quede sólo en manos de terceros. Sería perjudicial para Vodafone o cualquier otra operadora." Con la tarjeta no hay ningún problema, tanto para las operadoras como para los fabricantes es un claro beneficio por costos y conveniencia. "No queremos que los fabricantes puedan favorecer o discriminar a algún operador mediante acuerdos, hemos de tener las mismas ventajas competitivas que con la tarjeta SIM física."

La primera especificación, o fase 1, se limita a tablets o relojes inteligentes y será en junio cuando la especificación se concrete y agrupe a los smartphones. Esta permitirá a los usuarios salvar varios perfiles de múltiples operadoras en un único smartphone, aunque sólo se podrá usar uno al mismo tiempo. Es un gran paso apoyado por los grandes fabricantes como Samsung Electronics y Huawei y las operadoras más grandes del mundo como AT&T, Vodafone o Telefónica.

Esta primera especificación es muy sencilla, pero ofrece la misma funcionalidad que la tarjeta SIM. Es fácil de adoptar y es el primer paso para una adopción masiva en el futuro. La tarjeta eSIM ocupa un 10% de lo que ocupa una tarjeta SIM tradicional y, al no ser extraíble, permite al fabricante ahorrar en espacio y dinero.

Para las operadoras hay ventajas también, brindando la posibilidad — en el futuro — de conectar múltiples dispositivos a una sola suscripción. Es decir, no habrá multiSIM, habrá una sola suscripción para muchos dispositivos. Algo atractivo sobre todo en España, donde las tres grandes teleco están realizando fuertes ofertas de convergencia agrupando fibra, televisión y móvil.

¿Y Apple? Fue la compañía que introdujo la idea a los consumidores, con la introducción del Apple SIM en el iPad Air 2: una tarjeta SIM que se puede reprogramar de forma remota y que permite elegir un plan de datos al instante entre las operadoras seleccionadas. Financial Times reportó que la GSMA y Apple estaban en conversaciones, pero no se sabe si Apple — como de costumbre — intentará elegir su propio camino.

El reloj inteligente con Tizen Samsung Gear S2 3G será el primer dispositivo en emplear este nuevo estándar, precursor de un futuro más cómodo, responsable con el medio ambiente y, sobre todo, menos desesperante y primitivo.

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