Una nueva técnica sobre grafeno da grandes posibilidades al Internet de las Cosas

Llevamos demasiado tiempo hablando del grafeno como un material del futuro, siempre hablando sobre supuestos y pocas veces hablando sobre aplicaciones presentes. Pero lo cierto, es que, como ocurre en todos los ámbitos, mientras su coste sea alto es implanteable sustituir otras tecnologías. El problema del grafeno aquí es que aún no puede producirse de manera masiva, como sí se hace perfectamente con sus competidores actuales. Para cuando ese momento llegue, la gran noticia será que ya se han descubierto muchas aplicaciones prácticas, como la que hoy publican investigadores de la Universidad de Surrey en Science Advances.

Partiendo de la base de que el grafeno es un material que no absorbe generalmente mucha luz, (2.3%), han estado trabajando en una nueva técnica que permite ampliar esa cifra hasta un 95%. Para lograrlo, los investigadores han empleado nanopatrones, encargados de localizar la luz en espacios estrechos entre la superficie con relieve. Para llegar a trabajar en estas ideas se han basado en casos que han visto y conocían en la naturaleza, como el sistema de captación de luz de las polillas. Estas, gracias a sus patrones microscópicos, canalizan la luz hacia el centro de su ojo. Según Ravi Silva, director de la investigación, lo que han hecho con el grafeno es similar.

Con el grafeno de nanotexturing se canaliza la luz en esos espacios estrechos mencionados. Así se puede observar una fuerte aborción de luz incluso en películas nanométricas que llega hasta ese 95% teórico, con un espectro amplio que llega desde el ultravioleta hasta el infrarrojo.

Son tantas las posibilidades que este fuerte sistema de captación ofrece que, en esta realidad marcada por el futuro que traerán el Internet de las Cosas, que hemos visto estos días en el MWC 2016, las aplicaciones aparecerán por sí mismas. Desde la investigación proponen usar este tipo de grafeno modificado en células solares, o en ventanas inteligentes que tomen constantemente el calor y la luz ambiental. Y por qué no, en aparatos minúsculos que se alimenten exclusivamente con esta tecnología.

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