Durante los últimos compases del siglo XX, un reducido grupo de estados pertenecientes a la Unión Europea comenzaron a mostrar cierto rechazo e inseguridad sobre los sistemas GPS (de origen estadounidense) y GLONASS (de origen ruso). Este pequeño grupo de países temía que, en caso de conflicto armado internacional, tanto Estados Unidos como Rusia limitaran o dificultaran el acceso a los países de la Unión Europea, limitando así la operatividad militar y civil de la región. Paralelamente, también mostraron cierta preocupación sobre la precisión y efectividad de los sistemas GPS y GLONASS —especialmente de cara al futuro—.

Ante esta situación, la Unión Europea —junto con la ESA (Agencia Espacial Europea)— definió un plan que eliminaría estos temores y permitiría a Europa posicionarse a la vanguardia del geoposicionamiento. Así, en 2003 se anunciaba al mundo el proyecto GALILEO, un sistema de geolocalización desarrollado y gestionado íntegramente por organismos europeos, asegurando así la independencia de la región y mejorando los servicios de posicionamiento —hasta 70 centímetros de precisión–.

Galileo
ESA-J. Huart

Este sistema, compuesto por treinta satélites y varios centros de gestión, ha sido desarrollado, a diferencia de los sistemas GPS y GLONASS, con un objetivo civil. Es por esto por lo que los organismos involucrados en el desarrollo del programa hacen gran énfasis en que el control del sistema, una vez sea funcional, recaerá en autoridades civiles y no militares. No obstante, el sistema sí puede usarse con fines militares si una situación de conflicto armado fuera declarada en la Unión Europea.

Las primeras fases del proyecto resultaron relativamente complejas. En 2002, eran varias las personas que auguraban un mal futuro para GALILEO debido a sus dificultades financieras. Afortunadamente, la Unión Europea impulsó el proyecto y solventó las carencias financieras que casi destruyen el sueño de un sistema de geoposicionamiento independiente.

El coste inicial del proyecto fue de 1.000 millones de euros. Actualmente, la Unión Europea estima un coste total de 7.000 millones de euros.

El sistema GALILEO está compuesto por treinta satélites situados en una órbita inferior a la geoestacionaria pero superior a la de otros sistemas de geoposicionamiento (como el GPS y el GLONASS). Concretamente, los treinta satélites se distribuyen en tres planos diferentes con un radio de 23.222 km cada uno. La vida estimada de cada satélite es superior a los doce años.

Galileo
ESA-J. Huart

Durante el periodo comprendido entre 2005 y 2008, el sistema GALILEO completó con éxito la fase GIOVE (Galileo In-Orbit Validation Element). Durante esta fase, dos satélites fueron situados en órbita con el objetivo de realizar diversas comprobaciones (comunicación de los satélites, correcta operatividad, etc.). Los análisis de señal realizados posteriormente confirmaron el éxito de la fase. Ambos satélites fueron retirados en 2012.

La última fase, conocida como FOC, está actualmente en desarrollo. Se estima su final antes de 2020.Entre los años 2011 y 2012, se completó la fase IOV (In-Orbit Validation). En esta nueva fase, cuatro nuevos satélites fueron desplegados con el objetivo de realizar comprobaciones más exhaustivas sobre el funcionamiento del sistema —cualquier dispositivo electrónico requiere un mínimo de cuatro satélites para realizar correctamente un geoposicionamiento—.

Durante la última de las fases, conocida como FOC (Final Operation Capability), los 26 satélites restantes serán puestos en órbita, permitiendo así la operatividad completa del sistema y el inicio de los servicios. El primero de los satélites pertenecientes a esta fase se situó en órbita en 2014, mientras que el más reciente fue enviado al espacio a finales de 2015.

Actualmente quedan más de diez satélites por situar en su órbita. Según los planes definidos por la Unión Europea y la ESA, seis de estos serán lanzados a lo largo de 2016. Los restantes serán enviados al espacio durante los próximos años, estableciendo como fecha límite el año 2020 —casi una década más tarde de lo previsto inicialmente—.