No hay acuerdo: el Safe Harbor es historia
President of the European Council. EPA/OLIVIER HOSLET

A pesar de que desde octubre no tenía estructura jurídica, las agencias de protección de datos de la UE dieron a las compañías que estaban acogidas a la práctica de Safe Harbor hasta finales de enero, plazo que cumplió ayer, para poner sus asuntos en línea con la regulación europea a la espera de un acuerdo entre las partes, todo con el fin de que permitiese la hasta ahora transferencia de datos entre empresas de la UE y Estados Unidos.

De momento, Donald Tusk, actual presidente del Consejo Europeo, confirmaba que no había acuerdo, tal como ha recogido el FT, lo que torna la situación en algo más complicado de lo que cabría esperar tras la cautela de las agencias en estos 4 meses, desde que el Tribunal de Justicia Europeo tumbase la legislación sobre la protección de datos entre la UE y Estados Unidos, después de las revelaciones de Edward Snowden, ya que según ex-contratista de los servicios de inteligencia apuntó que EE.UU. no estaba cumpliendo con su parte del Safe Harbor en cuanto a la protección de esos datos transferidos.

La prórroga de las protectoras de datos ha terminado, y con ella, el Safe HarborMientras tanto, y aunque se venía arrastrando desde hace unos meses, Google ha sido acusado por Bruselas de abusar de su posición dominante en las búsquedas, Facebook se ha enfrentado a una serie de reveses legales sobre sus políticas de privacidad de datos, y Apple está luchando para evitar que las autoridades de competencia de la UE le den un revés a sus cuentas, obligándole a pagar miles de millones en impuestos atrasados ​​a Irlanda, tres de la compañías más afectadas por el cambio de política y en el ojo del huracán tras el fin del Safe Harbor.

La situación ahora es la siguiente: a menos que la Unión Europea y Estados Unidos lleguen a un acuerdo en las próximas 24 horas, la caída del Safe Harbor, lejos de evitar la transferencia de datos, lo hará dentro de un problema aún mayor; la desaparición de la cobertura legal que hasta ahora amparaba ese sistemas de transferencia y, sobre el papel, garantizaba que los datos de los usuarios europeos iban a ser tratados, como mínimo, con las mismas reglas que en origen.

Sin nuevo acuerdo, la UE está llamada a convertirse en algo aislado en lo que se refiere a los datos personales, con mayores fricciones en la operaciones comerciales a través de la la red, y no solo con USA, también con la pujante economía digital asiática.

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