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Dying Light: The Following es el ejemplo perfecto de lo que tiene que ser un DLC

Por el 17 de febrero de 2016, 15:58

Dying Light: The Following muestra el camino a la industria de cómo tiene que ser un DLC en 2016. Nuevo mapa, vehículos y mecánicas son sus mejores bondades.

Dying Light: The Following es el ejemplo perfecto de lo que tiene que ser un DLC

Dying Light fue uno de los juegos revelación de 2015. Tanto por propuesta como por timming, la llegada de los nuevo de Techland sorprendió a propios y a extraños a principios del año pasado con una propuesta basada en el manido mundo de zombies pero con unos escenarios abiertos y verticales en los que el parkour era absoluto protagonista. Como ya comentamos en nuestra reseña, Dying light es uno de los títulos más divertidos que, ahora, se atreve con un DLC gigante que hará las delicias de los que jugaron en su día pero se quedaron de ganas de más.

The Following se presenta a sí misma como la expansión definitiva de Dying Light en una vasta área rural que llega para transformar la experiencia del juego a través de nuevas mecánicas, retos, entornos y enemigos mayores a las del propio título del que coge el nombre. Y lo cierto es que razones no le faltan. Eso sí, avisamos de antemano que The Following no está recomendada para empezar de cero, pues aparte de que el juego nos obliga a jugar al prólogo de la historia principal, por contenido, enemigos y entorno se recomienda empezar la expansión con un nivel 12 como mínimo, por lo que claramente está hecho para jugadores más experimentados, por mucho que se venda en la edición mejorada como expansión independiente.

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Dying Light Follwing-7

En realidad, The Following es una nueva campaña que arranca tras la principal y que nos lleva a un historia diferente dentro del mismo universo y a un escenario totalmente opuesto: de una ciudad muy vertical a una zona rural muy horizontal. Básicamente, en The Following la gente de la Torre no tiene antizina para luchar contra el virus zombi, y un hombre herido se presenta en la torre y menciona una cura para la infección zombi, así como una salida de Harran. Nos entrega un mapa que muestra la manera de salir de la ciudad y va en busca de la posible cura para el virus zombi.

El cambio más profundo, como decimos, está en el entorno; que a su vez es el principal reclamo de esta expansión. El juego principal estaba lleno de paisajes de ciudad con varios edificios y callejones a lo largo de sus dos principales mapas. Ahora pasamos a un entorno más parecido al de un Far Cry: sólo tiene unos pocos pueblos con edificios, y la mayor parte del mapa se compone de campos abiertos, granjas y caminos.

Este nuevo entorno cambia las mecánicas del juego, de forma que ya que no tenemos edificios para mantenernos alejado de los infectados, aunque el parkour sigue siendo necesario para subir algunas estructuras o cumplir misiones. Esto ha traído consigo que el mapa sea gigante. Y cuando digo gigante, juraría que es incluso tres veces mayor que la Zona Cero del juego principal, algo que hace las batallas nocturnas mucho más complicadas y moverse mucho más lento.

El nuevo mapa es enorme, y cambia diametralmente la mecánica principal del juego olvidándose del parkourNo obstante en Techland han pensado en todo, y han introducido buggies y un sistema de conducción para movernos por el entorno: se acabó correr y caminar. Ahora podemos conducir un coche e ir atropellando zombies a diestro y siniestro, algo que facilita mucho movernos por el entorno y completar las misiones en las que tenemos que cubrir gran distancia con tiempo limitado. Pero no todo iban a ser facilidades. El uso de Buggy es tanto agradecido como odiado: su combustible es escaso y en ocasiones nos pasamos más tiempo en busca de gasolina por el mapa que haciendo misiones. Además, se puede mejorar y tiene su propio árbol de habilidad, aunque en el fondo y quitando un par de misiones, está más puesto para facilitar los desplazamientos del jugador que para convertirlo en un elemento esencial.

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Con todo, lo más representativo del DLC, a parte de la nueva historia y del sistema de conducción, es sin duda la cantidad de extras que incluye y que por cierto se pueden utilizar en el juego principal una vez conseguidos: hay planos de fabricación adicionales, un montón de nuevos objetos coleccionables, acceso a un arco y una ballesta -como la de Daryl en The Walking Dead-, nuevas zonas seguras y nuevos monstruos de tipo Boss con su barra de vida para complicarnos las cosas, además de un buen número de nuevas armas de fuego.

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En términos generales, The Following merece la pena cada céntimo que cuesta si disfrutasteis del juego principal, y es una buena excusa para hacerte con la edición mejorada ahora que está tirada de precio. Es, en síntesis, el ejemplo perfecto de lo que tiene que ser un DLC ahora que los micropagos y los skins de armas están poblando las tiendas de juegos con la excusa de ser contenido descargable. The Following es una expansión de las buenas, de las que Blizzard suele sacar pecho, es un resumen perfecto de los que se ha perdido en la industria estos últimos años.

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