Que al sector hotelero no le hace demasiada gracia que otro tipo de ofertas se coman sus preciadas cuotas de mercado es un hecho que a nadie se le escapa. Al igual que ha pasado con otros sectores, el de los taxistas en particular, el concepto de economía colaborativa no ha sentado demasiado bien; y no es por lo de colaborativo, simplemente es porque todo esto cambia algo que estaba bien "asentadito" desde hace ya muchos años.

Airbnb es solo un ejemplo de todas las startups que se están enfocando a la innovación en el turismoEl Ayuntamiento de Barcelona multaba a Airbnb y HomeAway con 60.000 euros por incumplir la normativa vigente en consistorio. Y hace unos días, la Comunidad de Madrid ha abierto expediente a medio centenar de apartamentos turísticos que incumplen la ley que regula el sector turístico desde 2014. Ley que no contempla cuestiones como las que propone Airbnb, y que establece que este tipo de apartamentos deben ser reservados, como mínimo, por cinco noches con el objetivo de no molestar a los vecinos y conciudadanos de los apartamentos alquilados para vacaciones. La relación que establece la ley en cuanto a tiempo de estancia y disturbios no queda demasiado clara, pero como ha remarcado la Asociación Española de Startups, esta medida afecta directamente a los consumidores de Airbnb y otras plataformas que suelen reservar de media por tres noches.

Sin embargo, con más de sesenta millones de turistas al año, y siendo uno de los sectores que más beneficios genera para las arcas españolas, mejorados en parte por los problemas políticos y de seguridad de Oriente Próximo, no se pueden permitir el lujo de evitar innovaciones porque tarde o temprano serán exigidas por los propios clientes. Y mucho menos de evitar players en el mercado que, sí o sí, van a generar un gran volumen de negocio de aquí a los próximos años.

No todos tienen que ser la oveja negra

Airbnb es el caso más peculiar por una cuestión de expansión e implantación. Pero no son los únicos jugadores en este nuevo, y convulso, mercado; algunos, incluso cuentan con el beneplácito de los sectores más tradicionales.

Uno de los casos peculiares es el de UnSheeping, una startup made in Spain que aprovechó los años de la crisis para encontrar su nicho de mercado. Javier Pons, CEO de la empresa, descubrió que en los años malos, la gente recortaba en los gastos de los hoteles y que los buenos comercios, aquellos que no eran trampas para turistas, estaban desaprovechados. De esta forma, han conseguido que consumiendo en ciertos comercios asociados, las estancias en los hoteles salgan prácticamente gratis. Y si bien esto podría parecer complicado, por el tema de tener que poner de acuerdo a dos partes muy protectoras, según Javier, ha sido todo lo contrario:

"Nosotros nos hemos sorprendido mucho. En nuestro caso, son los comercios los que tienen que hacer los descuentos y pensábamos que nos iba a costar mucho (...) pero nos sorprende como se apuntan a nuestra plataforma."

Y esta misma aceptación por parte de los hoteles es la que está experimentando Dayuse, dedicada a gestionar reservas en hoteles en horas diurnas para reuniones o viajeros de paso que necesiten descansar. Como nos comenta Mar Rodríguez, country manager de la startup, de esta manera se aprovecha toda la capacidad de un hotel, "acomodándose a los servicios de limpieza y organización interna de cada establecimiento". Aunque en un principio se encontrasen ciertas barreras causadas por el desconocimiento, en el momento en el que los hoteles "entienden que todo se puede adaptar a sus necesidades, que los servicios de Dayuse son fáciles de gestionar, y que no suponen gastos sino ingresos adicionales" todo va redondo.

Al final, el problema está en el desconocimiento de las nuevas opciones del mercado, y la necesidad del consumidor por encontrar el producto que más se amolda a sus necesidades y no al revés.

Una cuestión de futuro

Pese a la entrada conflictiva de algunas iniciativas es cierto que, poco a poco, el turismo más arraigado se está adaptado a las necesidades por una simple cuestión de futuro. Y todo por las necesidades de los clientes, según confirman desde Dayuse:

"En los próximos años se prevé un cambio condicionado por las nuevas demandas de los clientes, cada día más exigentes y más interesados en pagar lo justo por las cosas."

Lo que ahora es una novedad, y aún no está implantado en todos los ámbitos, dentro de unos años será una plena realidad. Incluyendo además la cuestión del precio, que es donde al final encontramos la clave. Hasta hace unos años, los hoteles dominaban sus precios y el cliente asumía. Cuando llegaron las agencias on-line eran estas las que mandaban: los hoteles bajaban su precio para competir entre ellos, pero las agencias tenían su comisión por lo que los clientes, aunque con ahorro, no salían especialmente beneficiados. El futuro, según Javier Pons, pasa por no depender de agencias y que el cliente vea de verdad esos descuentos, que es al final lo que busca.

Todo se resumen, a fin de cuentas, en una cuestión económica, de adaptación al sector y de la búsqueda del nicho de mercado muy especializado.