Por qué nos resfriamos
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No muchas personas saben a ciencia cierta o son verdaderamente conscientes de que una de las enfermedades incurables más extendidas del mundo, sufrida una media de entre dos y cuatro veces al año y más en el caso de los niños, es algo tan molesto como el resfriado común. Así es, el mal de los estornudos, la tos y la congestión nasal no tiene cura por el momento; sólo podemos aliviar sus síntomas y esperar a que siga su curso y pase. Con tal incidencia, bueno sería conocer las causas reales por las que nos constipamos, sin los cuentos que circulan sobre esta enfermedad. Vayamos a ello.

Si coges frío, te constipas, y otros mitos sobre el resfriado

Es sabido por todos que, cuando pillamos un catarro de los que hacen época, tosemos, estornudamos, se nos llena la nariz de mucosidad, nos duele cabeza, nos lloran y nos pican los ojos, nos sentimos cansados y con lo que dimos en llamar malestar general. Todo ello lo tenemos que padecer entre tres y diez días, tiempo que tarda en remitir el resfriado espontáneamente tras su derrota contra nuestro estupendo sistema inmunitario, si bien hay síntomas que pueden continuar por hasta tres semanas; menuda pesadez.El término ‘resfriado’ se acuñó en 1537, sin los estudios pertinentes para determinar sus causas

La idea de que uno se resfría cuando coge frío se encuentra extraordinariamente generalizada, pero agarraos, porque no es cierto: el catarro es de origen viral, sobre todo por rinovirus y coronavirus, es decir, nos constipamos porque alguien nos contagia el virus, y la temperatura ambiente no tiene nada que ver, como tampoco haberse empapado y enfriarse, lo que en circunstancias extremas puede causarnos una hipotermia como mínimo. Cuando se acuñó el término ‘resfriado’, en 1537, no se habían realizado los estudios pertinentes para determinar las causas porque, como comprenderéis, ni habíamos olido aún el método científico.

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Por otra parte, el catarro es una enfermedad endémica, esto es, que se propaga habitualmente, y no hay que confundirla con la gripe, pues esta se produce por otro virus y, aunque también afecta al tracto respiratorio, se le añaden los síntomas de la fiebre en ascenso, dolores musculares y hasta temblores.

Y, si os preguntáis por qué el catarro tiene más incidencia en las estaciones frías, sabed que se debe a que, precisamente por huir de las bajas temperaturas, nos guarecemos más en espacios cerrados con otras personas y ese contacto facilita que nos contagien el virus. De hecho, por si no estáis al tanto, los lugares con calorcito abarrotados de gente son aquellos que les encantan a estos microorganismos.Por huir de las bajas temperaturas, nos guarecemos más en espacios cerrados con otras personas y ese contacto facilita que nos contagien el virus

No obstante, se ha formulado una hipótesis que puede relacionar la humedad y el enfriamiento con una mayor facilidad para resfriarse, que no como causa: Ronald Eccles, de la Universidad de Cardiff, ha indicado que si nos encontramos fríos y mojados, podrían estrecharse nuestros vasos sanguíneos de la nariz como una medida para conservar el calor, de modo que se cerraría el paso de la sangre cálida que provee de los encantadores glóbulos blancos que se encargan de combatir las infecciones. Pero quede claro que, según su propuesta, no basta con exponerse al frío, sino que es necesario también haberse empapado.

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Tampoco resulta preciso que estemos bajos de defensas para constiparnos, pues a una persona perfectamente sana le ocurre con la frecuencia anual que he indicado más arriba. Tomar vitamina C, por otro lado, parece ayudar a prevenirlo, aunque los estudios no son concluyentes; y dormir menos de siete horas se asocia con un padecimiento superior de la enfermedad.El humo del tabaco daña las mucosas de las vías respiratorias y eso facilita que virus y bacterias penetren en ellas

Y sepan los fumadores activos y pasivos que tienen más riesgo de agarrar un buen resfriado o incluso una gripe, y con los síntomas intensificados, porque el humo del tabaco daña las mucosas de las vías respiratorias y eso facilita que los virus y las bacterias penetren en ellas y se adhieran de lo lindo, lo que incluso hace que esta situación se alargue hasta tres días más de lo habitual: por si no eran ya suficientes, he aquí otra buena razón para librarse del tabaco.

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