Netflix es una de las compañías más punteras en contenido en streaming. La aventura de la compañía de producir sus propios contenidos se ha convertido en un éxito rotundo y un ejemplo a seguir para otras compañías como Amazon que también han empezado a producir sus propios contenidos (y de momento con un éxito bastante interesante). En el caso de Netflix, casi todas sus producciones han terminado siendo un rotundo éxito, ¿cómo elige la compañía qué producir o no?

Llegados a este punto, y con la inmensidad de datos asociados que tiene Netflix, uno podría pensar que la compañía puede analizar los datos de visualizaciones de sus usuarios y apostar más sobreseguro hacía contenido que se asemeje a los gustos globales, pero lo cierto es que ni todos los datos que maneja Netflix pueden ayudar a decidir a la compañía qué producir o no.

Y es que según ha contando su CEO, Reed Hastings, durante la DLD Conference que se está celebrando en Munich, la vieja intuición sigue siendo el mejor camino a la hora de decidir qué contenido produce la compañía y cual rechaza.

Empezamos con los datos, pero la decisión final es instintiva. Es intuición informada. - Reed Hastings, CEO de Netflix durante la DLD Conference.

Es interesante que el propio Reed Hastings, un ingeniero de inteligencia artificial, promueva esta forma de toma de decisiones en las que, al final, se sigue el formato tradicional de producción de contenido: por mucho que digan los datos, en Netflix hay un grupo de ejecutivos y gerentes que tienen autoridad para tomar la decisión final sobre el contenido y la programación de su área, esto quiere decir que pueden darse caso en los que un contenido que supuestamente funcionaría bien en Netflix si nos basamos en sus datos, se deje de lado porque la intuición de estos directivos diga otra cosa.

De hecho, el CEO de Netflix no se quedó solo ahí, también dejó bien claro que ahora que el contenido propio es uno de los escaparates más importantes de Netflix, ya no sirve una pequeña apuesta y a ver qué pasa, sobre todo de forma global: la programación original se ha convertido en esencial para el crecimiento internacional de la empresa y muchos de los contenidos han trascendido las fronteras y el lenguaje , por lo que las métricas no puede ser solo un referente sin meter condicionantes culturales o preferencias personales en la ecuación.

Por ejemplo, en el caso de Narcos Hastings explica que, pese a estar localizada en América del Sur, ha producido por un estudio francés y es especialmente popular en Alemania, algo que los datos nunca te dirían: que iba a convertirse en un éxito en un país con tantas diferecias culturales respecto al público objetivo inicial.