Fitbit se ha convertido en el rey de los wearables de seguimiento de actividad gracias a unos precios contenidos, unas buenas aplicaciones, una correcta aplicación del factor de la comunidad, y un buen enfoque al público *casual*, alejado de los monitores más completos y caros enfocados a deportistas (Polar, Garmin…). De hecho está en un momento dulce, y la mejor prueba la ha dado la propia Fitbit en su presentación en el CES: en Navidad fue la aplicación gratuita más descargada.

Ahora se ha puesto a la moda. Tras las pulseras de silicona y materiales más deportivos que otra cosa, llega con un nuevo reloj, tras el Charge HR y el Surge del año pasado. Esta vez Fitbit **está apostando por un reloj de verdad, con aspecto de reloj (más o menos) y correas de reloj**, no de pulsera económica de goma.

En su interior está la aplicación [**FitStar**](http://fitstar.com) que Fitbit compró el pasado año. Y a través de ella se pueden realizar quince tipos de ejercicios distintos: caminar, correr, tenis, baloncesto, fútbol, elíptica, etc. Lo mejor es que en muchos casos el Blaze puede detectar automáticamente que se está comenzando una actividad, y monitorizarla sin necesidad de pedírselo. También incluye guías para sesiones de abdominales, flexiones, etc. También cuenta con GPS y **PurePulse**, monitorización continua del ritmo cardíaco a través del medidor en la muñeca.

Se venderá a un precio algo moderado, 199 dólares a falta de conocer el cambio oficial a euros, y es compatible con Android, iOS y Windows Phone. Llegará en marzo de 2016.

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