Tras una ardua batalla, parece que África Occidental ha ganado terreno al ébola. Según declaraba hoy la Organización Mundial de la Salud, Liberia, el último país en el que se ha detectado el virus, ya está libre de la cadena de transmisión del virus. Con esta noticia se da fin a la epidemia reportada en todo África Occidental. Aunque, eso sí, los responsables de la OMS no descartan el peligro de que surjan nuevos focos que podrían acabar en epidemia. Por ahora, la Organización seguirá con el trabajo de monitorización para prevenir y resolver cualquier problema que pudiera surgir. Y es que, aunque esta batalla ha sido ganada, todavía queda para terminar la guerra, como suele decirse.

El fin del ébola en África Occidental

Se aguardan 42 días (el doble del periodo de incubación del virus) para confirmar que no hay nuevos contagiosLiberia fue declarada libre de ébola en mayo del año pasado. Sin embargo, en noviembre un nuevo foco desataba otra epidemia más. Ahora, tras cuarenta y dos días sin nuevos contagios, el país parece libre, de nuevo, del virus. Estos cuarenta y dos días corresponden a dos veces el ciclo de incubación del ébola, un periodo de seguridad para asegurarse de que no hay nuevos contagios. Por ahora no se ha detectado ninguna alarma nueva. Eso no quita que la OMS esté alerta. De hecho, más que nunca, pues aunque se haya declarado el fin oficial, al igual que pasó con Liberia, nuevos focos podrían levantarse en Sierra Leona, Guinea o, de nuevo, en Libera. Estos focos podrían, incluso desencadenar otra epidemia. Por todo ello la batalla ha de continuar en todos los frentes.

¿De donde surgen los nuevos focos?

¿Cómo puede ser que surjan nuevos focos si ya no hay nuevos contagios humanos? La respuesta se encuentra, principalmente, en los murciélagos. Estos son, hasta la fecha, uno de los principales reservorios del virus en Liberia. Los murciélagos sirven como lugar de residencia temporal. El paso al hombre ocurre, en estos casos, al alimentarse de la carne de los mismos. Aunque también se sabe que otros primates (o incluso los perros) podrían ser también reservorios del ebolavirus, causante de la enfermedad. En todos estos casos, la transmisión es más compleja pero puede darse. De ahí que la OMS no descanse en su afán por detectar cualquier peligro potencial. No sabemos cuál fue el primer contacto exacto del ébola con el hombre. Ni tan siquiera de dónde vino. Pero al menos sí sabemos como actuar para controlar su transmisión en el hombre.

John Moore

Para que ocurra el contagio entre humanos hace falta que exista un contacto físico con diversos fluidos como puede ser la sangre o el semen. El mayor riesgo, por tanto, ocurre en los centros y lugares de tratamiento, donde el personal y cuidadores están expuestos a los fluidos del paciente. El virus, según se sabe hasta la fecha, no se transmite a través del aire, por alimentos (a excepción del caso que comentábamos) ni tampoco mediante el contagio por mosquitos. Eso sí, es altamente virulento, por lo que las personas en contacto con pacientes infectados han de utilizar trajes especiales y un protocolo estricto para evitar toda posibilidad de contagio, lo que podría continuar expandiendo la epidemia.

Una guerra que no ha acabado

No obstante, aunque todos sentimos una enorme satisfacción al decir que tras dos años de batallas parece que hemos ganado un punto clave contra el ébola, hay que ser conscientes de que esto todavía no ha terminado. Hasta la fecha, el ébola se ha llevado la vida de al menos 11.315 personas en todo el mundo, según datos de la OMS. 28.637 personas han sido contagiadas, de las cuales, un gran número de los supervivientes sufren de secuelas, entre las que se cuentan la estigmatización social y diversas afecciones (dolores artríticos, ceguera...). Durante este tiempo hemos descubierto mucho sobre el virus: cómo actúa, como se une a las células y cómo provoca la fiebre hemorrágica que lo caracteriza. También hemos aprendido a diseñar varias vacunas contra él, de las cuales hay varias en fase prueba avanzada.

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Sin embargo, todo esto no es suficiente. Todavía queda mucho que hacer. El ébola es un virus muy peligroso. De las cepas conocidas, la ébola-Zaire tiene una mortalidad del 83% (llegando hasta el 90% en ciertos lugares). Además, su virulencia es extrema, lo que crea que un serio problema a pesar de que la vía de contacto no es aérea. Por todo ello, el ébola es un virus que debemos mantener en el punto de mira. La OMS y los laboratorios siguen trabajando en busca de soluciones que ayuden a los afectados o que nos protejan en caso de nuevos brotes. Porque, como bien dicen, más vale prevenir que lamentar. Y en el caso del ébola, bien merece la pena seguir trabajando para prevenir.

Actualización Según la OMS, y tras la confirmación del fin del ébola en África Occidental, se ha confirmado la existencia de un nuevo caso en Sierra Leona que viene a confirmar el riesgo de infección en África: