¿Por qué se culpa a los taxistas de los problemas de Car2Go con sus coches?
Car2Go

En la historia de la lucha por tener la razón en el negocio del transporte en las ciudades siempre hay unos protagonistas que toman el papel de buenos, de malos o de víctimas, ya va recordando más a la película del Bueno, el feo y el malo que a un ecosistema empresarial. En esta ocasión, como en casi todas, el gremio de los taxistas ha vuelto a tomar el papel de villano, de feo o de malo, según se mire.

Es cierto que su historia con Uber o Cabify no trae buenos precedentes al debate que se está llevando estos días, tanto en medios de comunicación como en las redes sociales, pero es posible que la telenovela que llevamos consumiendo desde hace ya algunos meses haya contaminado y mucho el concepto de la opinión pública. O no.

La Asociación de taxistas condena los sucesos, y no los considera competencia. De momentoSesenta coches en total con las lunas rotas de Car2Go han ido apareciendo cada mañana por las calles de Madrid desde que Car2Go ha puesto los pies en la capital. Esto ha supuesto el 20% de la flota de la startup alemana de coches eléctricos dañados, los cuales están siendo reparados en estos momentos. Pese a esto, la empresa alemana sigue teniendo la confianza en Madrid, y su anuncio de diciembre de incrementar los coches disponibles se cumplirá en las próximas semanas con un 30% más de unidades circulando.

Sin embargo, lo que podría ser una buena noticia por parte de una startup de economía colaborativa está quedando empañado por las denuncias vigentes ante la Policía Local. Desde Car2Go insisten en que la investigación sigue en curso y que no pueden acusar a nadie, pero las voces en las redes sociales insisten en criminalizar a algunos sectores del sector profesional del taxi.

Nos hemos puesto en contacto con el presidente de la Asociación Madrileña del Taxi, Felipe Rodríguez, e insisten y aseguran que ellos "no tienen nada que ver en ninguno de los eventos acontecidos", aunque confirman que no pueden hablar por todos los miembros del gremio. Poro que, en cualquier caso, "condenan lo sucedido".

Algunos medios confirman que entre Car2Go y la Asociación ha habido varios acercamientos para llegar a un entente cordiale y confirman que no son competencia. Pero Felipe Rodríguez nos asegura que, aunque sí han recibido llamadas, "no han visto necesario tener reuniones ya que no los consideran competencia directa", y que "cualquier nuevo competidor supone la quita minoritaria de cuota de mercado, pero al ser aún tan pequeños no los ven como una amenazada". En otras palabras, a nadie le gusta que entren nuevos jugadores, pero hasta que no molesten no son problema.

Y sobre todo porque, si empiezan a tener litigios con todas las plataformas que alquilan coches por minutos pasarían más tiempo en los juzgados que trabajando. Hasta las BiciMAD estaría condenada.

Pero entonces, ¿por qué se mira al sector del taxi?

Cuando la sombra de la la amenaza creciente cubre a uno de los sectores más protectores con su ejercicio la reacción de los taxistas ha sido la de rechazo absoluto. Con esta situación, y aunque no se dispongan de pruebas fehacientes, lógico que se les mire en cuestiones como esta.

El problema son las formas, que pierden a cualquiera, y a los taxistas más. No se han guardado ni con Uber ni con Cabify, y con Car2Go, de suponer un problema al largo plazo, no se auguran buenos resultados. Idea alentada principalmente por la respuesta a la pregunta de, según la Asociación, quién podría estar detrás de los sucesos. Una respuesta fácil hubiese sido la de los típicos vándalos o alguien que quiere culpar a un gremio muy susceptible a los cambios. Pero la sorprendente respuesta ha sido que "quizá haya sido ellos mismos (Car2Go) para darse publicidad". Desde luego es un mal momento para penalizar a la competencia, y está claro que no ha funcionado hasta ahora. Además de que negarse al cambio ya no es opción.

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