Binge-watching: el maratón como manera de consumir TV
"365.060 Watching TV" por Al Ibrahim bajo licencia CC BY SA 2.0.

Nuestra relación con la televisión que consumimos está signada por los tiempos que corren: en la era de Netflix y de los torrents, ya no se siente natural adaptarse a los arbitrios de los canales de televisión en términos de horarios, fechas de lanzamiento, modos de doblaje y subtítulos y otra cantidad de pequeños detalles. La sola idea de pensar en esperar dos semanas y estar pendientes de una hora determinada para ver la emisión de una serie resulta extraña para muchos de nosotros. La idea de ver un capítulo a la vez y esperar por el siguiente, también: es la era del binge-watching.

Esta forma de consumir televisión está afectando la manera en la que se cuentan las historias

El término "binge-watching" viene del inglés "binge" que significa "atracarse" (como en un ataque de ansiedad frente al refrigerador) y "watching", "mirar". Así como hay una parte de la población que prefiere seguir esperando que el episodio salga en televisión, y disfruta de verlo al mismo tiempo que otra gran cantidad de gente, hay muchas personas que prefieren el formato de maratón, perfecto para series ya emitidas o para modelos de contenido como el de Netflix, que publica las temporadas completas de una sola vez.

Hay quienes alegan que esta manera de consumir televisión está afectando la forma en la que se cuentan las historias. Aunque no haya un argumento definitivo en este sentido, cabe preguntarse, por ejemplo, si una serie como "Sense8" funcionaría bajo el formato tradicional de un capítulo por semana. Lo que produce Netflix ¿es televisión? Sus convenciones narrativas, su estética, incluso sus presupuestos, difieren de lo que conocíamos hasta ahora.

El formato narrativo de Netflix descansa en gran medida en el "cliffhanger", en la posibilidad de que un capítulo te enganche lo suficiente para que no detengas la reproducción -si esperas quince segundos, ya estás metido en el siguiente episodio-. El "cliffhanger" viene de la necesidad de que regreses la semana siguiente, pero ahora aplicado a un esquema de consumo que ya no requiere una longitud predeterminada, que puede permitirse episodios de hora y media y que puede variar la estructura tradicional que requería que la historia se dividiera en actos -con pequeños "ganchos" cada ocho minutos- para dar espacio a los comerciales sin perder al espectador.

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51/365: Tarde de cine por Andrés Nieto Porras bajo licencia CC BY SA 2.0.

El "binge-watching" es una experiencia inmersiva y activa, dirigida por el usuario, creando un espacio que se parece más a ver una película, leer una novela o jugar un videojuego que a ver televisión como lo hacíamos antes. El hecho de que tú decides cuándo poner determinado contenido en la pantalla, hace que los servicios de streaming funcionen a contracorriente de la televisión tradicional: estrenan series en un viernes, o durante los meses de noviembre y diciembre, usualmente considerados la "zona muerta" de los canales de TV, en espacios donde normalmente sólo contaríamos con retransmisiones de películas viejas, pero cuando -justamente- tenemos el tiempo libre para organizar un maratón.

¿Es televisión lo que produce Netflix?

Sin embargo, existe quien argumenta que este cambio en nuestra forma de consumir contenido cultural es negativo para la narrativa de la historia. Cuando vemos una serie semana a semana, el tiempo que pasamos lejos de la pantalla, esperando la siguiente entrega, forma parte de la historia misma. Una serie que ha sido creada para que el tiempo de la narración de una temporada tome un año, puede ser vista en una semana o un par de días. La percepción que obtenemos de la historia, de las formas sutiles en las que cambian los personajes, se verá bruscamente alterada por la posibilidad de consumir el contenido de un solo tirón. ¿Es mejor o es peor? No podemos decidirlo, pero ciertamente es diferente.

Esto también significa otras cosas, como que los servicios de streaming han empezado a considerar la primera temporada como el equivalente al "piloto" de las series de TV, a sabiendas de que el espectador es susceptible de ver cuatro o cinco episodios antes de decidir si continúa con el show. Por otra parte, donde los canales tenían oportunidad de corregir o cambiar aspectos de los programas a mitad de camino, acortando o alargando arcos argumentales o reemplazando actores, Netflix no puede hacerlo sino entre una y otra temporada. Es una apuesta completamente distinta, una en la cual se juegan dos activos esenciales para que el negocio pueda seguir funcionando: el dinero y el tiempo de los espectadores, en una inversión mucho más directa de lo que había sido hasta ahora.

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