Hideo Kojima, una de las personalidades más queridas de la historia y presente de los videojuegos, abandonó Konami oficialmente el 15 de diciembre.

El desarrollador que trabajó durante años en Konami creando numerosos títulos — como los famosos Metal Gear — se desligó de la empresa tras finalizar Metal Gear Solid V: The Phantom Pain y la cancelación del proyecto Silent Hills. Konami ha sido señalada por su nefasta gestión y trato a su creativo estrella, lo que propició la salida del señor Kojima por la puerta de atrás.

kohima-productions

Ahora está de vuelta, sin perder ni un minuto de su tiempo fundando un nuevo estudio: Kojima Productions. Renace cual ave fénix con nuevo logo y nuevo proyecto. Esta vez no dependerá de una compañía más grande como Konami, será un estudio independiente que colaborará con los publishers para lanzar sus juegos. El primer proyecto se realizará en colaboración con Sony — ¿a alguien le sorprende? — para las consolas PlayStation (saldrá en PC luego, pero no en otras consolas).

Es la guinda del pastel. Un pastel de millones de dólares para la generación, de momento, más exitosa de la compañía nipona. Sony Computer Entretainment está masacrando a los rivales en la guerra de la nueva generación y a Microsoft le va a costar mucho remontar la mala prensa y gestión de marketing en el nacimiento de la Xbox One. Nintendo tiene que sacar una consola nueva, la NX, tras el batacazo de la Wii U.

Sony es una apisonadora del marketingJuegos multijugador como Star Wars Battlefront parece, a vistas del público general, un juego exclusivo de sus sistemas. Siguen bajando el precio de la consola para incrementar el gran momento y no dejar que ningún rival se acerque.

Los juegos eran la principal duda, la sombra del pobre catálogo de PS3 en sus primeros años de vida era todavía muy larga. Pero ahí llegó Bloodborne en exclusiva para PS4, desarrollador por uno de los estudios del momento: FromSoftware. Y ahí llegó el E3. Microsoft había hecho una buena presentación, con exclusivos como Quantum Break, Rare Replay y el anuncio de la retrocompatibilidad. A Sony no le importó, Sony arrasó presentando un acuerdo de exclusividad temporal con Square Enix para el Final Fantasy VII Remake, exclusividad con Shenmue 3, The Last Guardian o No Man's Sky que también serán exclusivos. Y los que no son exclusivos siempre tienen contenido adicional y se asegura que la desarrolladora diga públicamente que se juega mejor en PS4.

Acuerdo fantásticos que dan muy buena prensa y una gestión de marketing encomiable frente al dubitativo hacer comunicativo de Nintento y Microsoft.

Porque, siendo honestos, la PS4 no tiene juegos exclusivos por el momento que justifiquen los 30 millones de consolas vendidas. PS4 está al nivel de ventas de PS2 (en proyección), pero no en catálogo. Es ahí donde entra el eslogan, la promesa de que si quieres jugar la PS4 es el mejor sistema para hacerlo. La promesa de que en 2016 y 2017 todos los juegos que sueñas jugar estarán ahí. La promesa de que los juegos multiplataforma irán mejor en PS4 que en Xbox One.

mazmorras cáliz de Bloodborne

¿Qué necesitaba Microsoft tras arreglar el desastre con el Kinect? Marketing, saber comunicar las bondades de su consola y, por encima de todo, sacar más juegos exclusivos que declinen la balanza a su favor. Sony, como es lógico, tiene el apoyo de los estudios japoneses donde sólo existe PlayStation y Nintendo. El problema es que Microsoft no está logrando un buen número de exclusivos de estudios americanos y europeos y, cuando los logra, las maniobras de marketing los sepultan entre otros lanzamientos.

El último Tomb Raider es un juego fabuloso, un exclusivo fantástico. Eso sí, con fecha de lanzamiento a la vez que Fallout 4 y esfuerzos de marketing mínimos. El resultado es bajas ventas y oportunidad perdida.

La gota que colma el vaso para los rivales es que una de las mejores noticias del año, la vuelta de Kojima y de forma independiente, vuelva de nuevo a tener el logo de Sony y PlayStation involucrados. Ocurrió lo mismo con PS2 y Wii, un efecto bola de nieve que hace muy difíciles las remontadas.

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