biotecnología

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Objetivo: dar solución a problemas actuales que generan impacto real en la sociedad a través de la biotecnología. Con esta premisa parte la entrega de los premios del MIT Technology Review, que otorga el reconocimiento a un grupo de diez jóvenes españoles pioneros en su campo y con ganas de cambiar el mundo.

Se busca concienciar del hecho de que los científicos también son grandes emprendedoresEstos premios ya fueron entregados en su momento a Sergio Álvarez de CartoDB en el caso español, o a Mark Zuckberg con Facebook o a los chicos de Google en Estados Unidos. En esta ocasión, y para la edición española, se han querido centrar en el sector de la biotecnología como forma de llegar a crear una nueva de visión en el futuro de la biomedicina. Pero, sobre todo, como reivindicación de un sector que aunque muchos no lo crean tiene uno de los mayores potenciales de emprendimiento de nuestros días. En palabras de Pedro Moneo, director de MIT, es necesario concienciar tanto a la sociedad como a los políticos de que "los científicos también montan empresas muy competitivas, y que además quieren ganar dinero".

A través de estas iniciativas se busca de una forma indirecta la creación de modelos inspiracionales capaces de influir en una cultura emprendedora con vistas al futuro; porque lo que sí es cierto es que hasta ahora, las referencias, tanto empresariales como en cuestión de educación, han sido mínimas. O al menos eso afirma Jorge Bravo, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y emprendedor, que "a lo que alentaban desde todos los puntos a alguien de ciencias es a que pantentase algo y se dejase de montar empresas".

Una virtud que debería ser alentada desde el primer momento en las escuelas porque el talento no es que se pueda educar y entrenar, sino que se debe.

10 proyectos, 10 oportunidades

Llegar a formar parte del grupo de los diez afortunados ya es todo un logro y un mérito; pero entre ellos hay algunos que han contado con la mención de honor en el mundo de la biotecnología. Es el caso de Miguel Luengo con su proyecto MalariaSpot, del cual ya hablamos en Hipertextual, y que busca combatir la malaria a través de un videojuego colaborativo; es una vuelta de tuerca a la posibilidad de que, de una forma divertida, todo el mundo pueda poner su granito de arena a algo que es un problema mundial.

Proyectos para ayudar a niños autistas con algo muy sencillo pero con resultados inmensos como el de Aprendices Visuales. Los algoritmos para ir más allá del diagnostico del ojo de un médico de Quibim, el contador no invasivo de glóbulos blancos de Leuko que tanta gente con cáncer necesita para un mejor tratamiento o el intento de Luz WaveLabs por acabar con los riesgos de los rayos X. MedLumics hace estudios para diagnosticar cáncer de piel, una de las mayores plagas de nuestros tiempos y de los que están por venir. Y eliminar los contaminantes de nuestra mayor fuente de vida, el agua, ha sido el motivo por el cual Leticia Fernández ha estado en esta convocatoria.

Y no solo proyectos de bioquímica han tenido cabida en esta convocatoria. Inevio busca mejorar nuestra experiencia con los dispositivos tecnológicos y Farsens que dejemos de usar baterías para cargar cualquier cosa, cuestión que podría ayudar a millones de granjeros a gestionar sus cosechas a través de maquinaria mejor adaptada. Y por último, Proximus, el cual podríamos definir como el Google Maps de las superficies interiores y una herramienta de bigdata para saber cómo pensamos a la hora de comprar.

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