El psiquiatra suizo Carl Gustav Jung dijo que lo peor que le puede ocurrir a alguien es que se le comprenda por completo. Desde que se puso a vender teléfonos como churros, Apple tiene una flaqueza en su imperio: ninguna marca de electrónica ha llevado y exhibido su ADN tatuado sobre su piel durante tanto tiempo que permita a sus rivales mapear su genoma. No importa que hayan llegado antes otras tablets con el sufijo "Pro": sólo a Apple se le aplica el juicio sumarísimo, lo cual es bueno porque acapara titulares y atención como nadie, y malo porque se acentúa la corriente negativa en los comentarios y opiniones.

Llevo casi tres semanas con el iPad Pro. Tres semanas para comprobar qué es y qué no este dispositivo, qué puede ofrecer y hasta qué punto cumple la promesa de la era post-PC y del reemplazo del ordenador en el entorno laboral. Promesa que empieza a sonar tan insistente y persistente como un hoverboard completamente funcional para 2015 o una GoPro que cambie nuestro estilo de vida para adoptar uno lleno de aventura y riesgo. Ya, claro.

Un dispositivo, cientos de profesiones

iPad Pro hay uno. Con muchas aplicaciones, si quieren, y mucho futuro, pero un sólo presente, y un sólo iPad Pro. Ser el futuro de algo está genial para entusiastas de la tecnología y teóricos, pero no es apreciable por quien duda si gastarse un sueldo o no en un dispositivo. Sobre todo, porque ese desembolso se realizará en el presente, mismo momento en que se esperará sacar algo de rendimiento al cacharro.

Es imposible sentenciar si el iPad Pro sirve o no para trabajar: ¿cuántas profesiones con distintas necesidades existen?Primera consideración: si quieres saber si el iPad Pro te servirá para trabajar, lo mejor que puedes hacer es ir a la App Store y ver qué soluciones te ofrece a ti en particular. Es complicado averiguar de otra forma si el Pro cumplirá con tus expectativas o no. Hay tantas profesiones tan distintas y específicas que es imposible generalizar con la respuesta.

Así, profesiones que requieran de escritura, consulta y manejo de información y algunas utilidades en torno a organización lo tendrán bastante fácil si el iPad Pro les llama la atención como para intentar llevar a él todo el trabajo y aprovechar el resto de bondades de iOS, que siguen siendo bastantes. Periodistas (con algunas limitaciones a sortear, no obstante), profesores y estudiantes de carreras no-técnicas, fisioterapeutas, o escritores son algunos ejemplos de quienes partirán con ventaja y lo tendrán en su mayoría bastante fácil.

No puedo generalizar más allá de eso. Algunas profesiones pueden dar el salto perfectamente, otras tendrán que pensárselo un poco para valorar lo que pueden ganar y lo que pueden perder, y muchas otras, de momento, lo van a tener imposible. El avance de iOS y de lo que vaya llegando a la App Store dictarán el futuro. El presente da para lo que da. Y si quieres profundizar sobre eso, te recomiendo el texto de mi compañero Asier: "Decidí que mi iPad sería mi único ordenador, así es como lo conseguí".

El ocio en el iPad Pro

En mi prejuicio original, atribuía el iPad Pro a quienes buscaban ese componente "Pro", quedando el mero ocio y el consumo de contenidos relegados a iPad Air 2 o iPad mini 4. Tras estas dos semanas también he descubierto la otra cara de la moneda en el Pro.

iPad mini 3, iPad Air 2, iPad Pro. Fotografía: Ariana Escobar.

Lo comencé a experimentar hace un tiempo. Tras ver como ideales las 4 pulgadas del iPhone 5, comencé a mirar al iPhone con otros ojos para abrazar las enormes pantallas de Android. Luego llegó el iPhone 6 y fui directo a por el Plus. Con los iPad, tras jurar amor eterno al formato del mini di el salto al Air 2. Tenía en mis manos las versiones grandes que ofrecía Apple, y me encantaban. El mero consumo de contenidos también puede ser mucho mejor en talla XXL.

Si sólo se percibe como "un iPad grande" no tiene por qué ser problemático, ¿acaso el iPhone 6s Plus no es sólo un iPhone grande?Ahora, con el iPad Pro, he vuelto a sentir lo mismo: los juegos (Lumino City y su exquisito nivel de detalle es una delicia en el Pro), las películas, las series, la lectura de artículos (Instapaper es una gozada en la versión adaptada a 12.9")... He disfrutado de prácticamente todo lo que hacía en el Air 2 mucho más gracias al nuevo tamaño.

El iPad Pro, definitivamente, no es únicamente para quien quiere ser productivo con él, sino también para quien sólo lo va a usar para divertirse y entretenerse. Con un matiz evidente: la diferencia de precio a pagar por 3.2 pulgadas extra es bastante notable. Pese a todo, sí recomendaría el salto a todo aquel que pueda y quiera permitírselo. El iPad Pro se ha convertido en mi nuevo iPad favorito para todas las tareas, salvo una: la lectura sigue siendo mejor en el modelo mini desde que tiene pantalla Retina, mucho más manejable y con un tamaño más similar a los libros tradicionales y a los Kindle, que algo de lectura sí saben.

Quizás por esto último este año no se ha lanzado la renovación del iPad Air 2, por no poder ofrecer algo diferencial entre sus modelos inferior y superior más allá de un precio algo más contenido, que ya lo podía ofrecer el de 2014. Así y todo, en este apartado lo único que puedo hacer son suposiciones.

Lo bueno del iPad Pro frente al MacBook

  • Foco. Las aplicaciones del iPad son a pantalla completa, o en pantalla dividida. Las notificaciones obligan a abandonar dicha aplicación e ir a otra nueva, así que es más sencillo obviarlas. O mejor dicho, es más complicado abrir todas, y se tiende a posponerlas más. La gestión de ventanas en escritorio facilita ir abriendo cada notificación gracias al sistema de ventanas flotantes superpuestas. En el iPad Pro, sólo tenemos delante la aplicación en lo que queremos enfocarnos. Cualquier estudiante que haya trabajado tanto con iPad como con MacBook, como el que escribe estas líneas, recordará bien ese factor del iPad.

  • La App Store y su ventaja cronológica. iOS es la plataforma de software más rentable y atractiva para los desarrolladores. La App Store contiene grandes aplicaciones. No obstante, se suele decir que las versiones de iPad de las aplicaciones de OS X vienen descafeinadas, con menos opciones. En realidad esto responde a un problema con el que se han enfrentado los desarrolladores: si han tenido que adaptar apps de OS X creadas antes de la era del iPad, la variación de interfaz es demasiado grande como para intentar recrear la experiencia de escritorio en la tablet. En las aplicaciones cuya creación ha tenido lugar con el iPad ya en el mercado, su desarrollo se ha pensado en clave multiplataforma. Son ejemplos de ello Fantastical, Telegram o Slack, por dar algunos ejemplos. La experiencia es la misma en todos los dispositivos, las posibilidades también. En la cara B del disco, aplicaciones como Final Cut o incluso iMovie, o las de la suite iWork: su versión tablet está muy aligerada respecto a la versión escritorio.

Lo malo del iPad Pro frente al MacBook

  • Por supuesto, la versatilidad. Un MacBook sirve prácticamente para cualquier profesión, salvo para aquellas que requieren de Windows (luego hablamos de Surface). Un iPad, por cuestión especialmente de software, no. Lo cual también nos lleva al siguiente punto.

  • La App Store y sus limitaciones. Cinco años pesan mucho. Cinco años en los que el iPad ha sido el producto para el que desarrollar alternativas de ocio y muy pocas de productividad. La situación ha mejorado en los últimos años, pero ahora mismo no hay color.

Diferentes ligas

Surface Pro 4. Fotografía: Ovidi Martí.

Microsoft tuvo que llevarse una gran alegría, al menos en parte, cuando vio que Apple anunciaba un iPad Pro muy parecido en forma a la Surface que ellos llevaban presentando desde tres años antes. Pese a todo, es la mejor forma de reconocimiento. Pero hay un detalle clave: no son apenas comparables porque la Surface Pro tiene un sistema operativo de escritorio aparte de un modo enfocado en su uso como tablet, y ahí es donde la productividad gana por goleada a la del iPad Pro: en 2015, un sistema operativo móvil, por mucho que haya mejorado, no puede rivalizar contra uno de escritorio de la talla de Windows.

Dicho eso, mi experiencia con el iPad Pro está siendo sorprendentemente satisfactoria... como complemento del MacBook o como reemplazo para ciertas tareas. Para muchas otras, un cursor, la posibilidad de abrir y manejar ventanas de forma rápida, el sagrado e interiorizado drag & drop o el acceso a aplicaciones que o no están para iPad o tienen su versión light siguen siendo motivos pesadísimos.

Hay casos en los que "el foco" del que hablaba antes supone un buen plus, y tengo muchas ganas de seguir viendo cómo evoluciona el software, cómo entienden diferentes estudios de desarrollo que hacen un trabajo magnífico las posibilidades que da un iPad de 12.9 pulgadas.

¿El problema? En mi opinión, uno: esperar del iPad Pro lo que no puede ofrecer. No es el único dispositivo de Apple con ese apellido. Es un Pro, pero es un iPad, con sus ventajas y sus inconvenientes. El Pro principal sigue siendo el que se llama MacBook.

Bonus: aplicaciones recomendadas para el iPad Pro

  • Procreate es la aplicación que todo propietario de un Apple Pencil debería probar.

  • Astropad está en una línea similar y es algo más cara, pero permite usar el iPad como una tableta gráfica mediante la cual dibujar en Photoshop en un Mac.

  • Coda es ahora mismo la mejor solución para desarrolladores en el iPad Pro.

  • Omnifocus es caro como él sólo, pero tiene una comunidad de devotos que se entregan a él por completo para organizar su actividad profesional, o directamente su vida entera.

  • Excel, Word, la suite Office en general, tiene aplicaciones muy bien resueltas y funcionales para el iPad Pro. Tanto es así que Apple ya parece haberse olvidado de que existe iWork e incluso promociona a su otrora competencia.

  • iMovie aprovecha muy bien el tamaño de la pantalla del iPad Pro para editar vídeos con bastantes opciones.

  • Lumino City es EL JUEGO por excelencia. Está en otras plataformas incluso, pero en el iPad Pro lo he disfrutado muchísimo, en él se aprecia aún mejor el increíble trabajo de diseño de sus creadores, que utilizaron fotografías de objetos físicos para darle un aire mágico y único a su juego.

También está genial Slack como plataforma de comunicación para equipos de trabajo, pero seguramente no depende de ti y de tu uso en el iPad Pro que la vayas a usar o no.