Debido a la brecha generacional existente en sociedades como la española, para una gran parte de la población, conceptos como comprar online aún resultan y resultarán extraños casi de por vida. Es difícil cambiar los procesos que hemos automatizado toda nuestra vida, y por ello, las tiendas seguirán existiendo mucho tiempo, incluso si vemos pronto la entrega de pedidos con drones. El comercio online lleva dos décadas cambiando el proceso de venta, pero en muchos casos el cambio que ha producido en tiendas y grandes superficies prácticamente se reduce a que esas tiendas hayan lanzado su web desde la que también venden online. Pero todo está a punto de cambiar. Repasamos el futuro de las tiendas de aquí a pocos años.

Stock automatizado

En cualquier tipo de negocio, el control de existencias o stock es fundamental, no sólo en el sentido que más asusta al consumidor, el fin de existencias, sino en otros como el sobrealmacenaje o el almacenaje sin reponer de cara al público, algo común en tiendas de ropa o de alimentación donde los compradores recorren los pasillos buscando lo que desean. Normalmente, de esta labor se encarga una persona, pero ya existen métodos que, en al menos el proceso de control, ya lo hacen de manera automática.

En el vídeo vemos la labor de Tally, un robot encargado precisamente del control de stock, que repasa la tienda completamente en busca de productos agotados, y envía la información a los encargados. Esto ya es una realidad, y es de suponer que lo próximo será la llegada robots similares, pero que sean los propios encargados de reponer.

Con cambios mucho mayores, también es de esperar que en máquinas podamos introducir toda nuestra compra y que mediante algún mecanismo los artículos vengan a nosotros, directamente a cola de compra en caja (que también dejará de existir), pero dichos cambios harán el proceso de renovación esperar mucho más.

Integración con el smartphone

Cuando se mejora la presencia online y en el móvil, es más fácil fidelizar al cliente.
Cuando se mejora la presencia online y en el móvil, es más fácil fidelizar al cliente.

Actualmente los grandes comercios tienen aplicaciones, pero más por publicidad que por ayudar realmente en el proceso de compra. En ese sentido, la mayor ayuda que nos suele dar hoy un smartphone (y todavía no está extendido en España a la espera de sistemas globales como Samsung Pay) es el pago por NFC con él. Sin embargo, hay estudios que dicen que un 75% de los compradores usa el móvil mientras compra, por lo que una integración de las tiendas con avisos mediante beacons con Bluetooth podría ser clave para mejorar el proceso de compra. Que la oferta busque al cliente, no que el cliente tenga que buscar la oferta.

Realidad virtual

Así compraremos en el futuro. No, en realidad será gracias a una fórmula mucho más refinada.
Así compraremos en el futuro. No, en realidad será gracias a una fórmula mucho más refinada.

La realidad virtual sólo está comenzando su andadura en contenidos multimedia y videojuegos, pese a llevar muchos intentanto convertirse en una tendencia a toda costa. Sin embargo, su futuro y democratización la llevan mucho más allá de el consumo doméstico. Las tiendas pueden habilitar un servicio de realidad virtual para los consumidores, que hará la experiencia mucho más conveniente y personalizada. Por ejemplo, con un análisis particular de las necesidades, que se pueden conocer por historial o por registro de la compra que se va a hacer.

Con una experiencia de realidad virtual, y teniendo en cuenta que lo que el cliente desea es acabar cuanto antes, se gana mucho tiempo siempre que el software ayude. Con todo programado, sólo es cuestión de que el dispositivo nos indique dónde están los elementos que necesitamos, y a modo de recomendación, descuentos y rebajas a las que podamos acceder. En moda, por ejemplo, la realidad virtual puede permitir hacernos ver cómo queda una prenda determinada.