Que el coche autónomo va a llegar de forma masiva -- no se sabe cuándo, pero lo hará -- a las calles y carreteras no tiene vuelta atrás. Ocurrirá y será posiblemente lo mejor que le haya pasado a la conducción en décadas. Al mismo tiempo, no es lo mismo el paso del combustible al motor eléctrico. Que los coches sean conducidos por un ordenador y se comuniquen entre sí plantea debates en torno a la ética. Incluso los no-autónomos: la nueva generación de vehículos ha llegado a un nivel de avance que las reglas han cambiado.

¿Comprarías un coche que te puede delatar?

Esto viene a raíz de un caso reciente: una mujer de Florida provocó un accidente con su coche y se dio a la fuga. No contaba con que su coche, un Ford Focus de última generación, se había chivado a la policía mediante el sistema 911 Assist que incorpora Ford en sus coches para Estados Unidos. Mediante él avisa automáticamente a emergencias si detecta un choque brusco u otro tipo de suceso relevante donde el pasajero pueda resultar dañado.

Pongamos que la mujer, siendo consciente de este posible escenario, vuelve atrás en el tiempo y tiene que replantearse la compra de un coche: ¿escogerá el Focus que puede llegar a salvarle la vida en una situación extrema, o preferirá invertir en su propio beneficio, aunque sea tratando de huir de un accidente que ella misma provocó?

¿Comprarías un coche que puede escoger matarte?

Nuevamente, una situación extrema. Supongamos que de repente cae a pocos metros de un coche autónomo que circula a una velocidad relativamente alta, en medio de la carretera, un obstáculo infranqueable, como un cargamento de troncos o una gran roca que se ha desprendido. O un camión que ha volcado. Al coche no le da tiempo a frenar, y su única alternativa es girar el volante hacia el único hueco libre por el que escapar... pero en el que hay un grupo de personas.

El sistema de inteligencia del coche autónomo tendría que decidir qué hacer: estrellarse contra el obstáculo y matar a su dueño y pasajero, o dejarle ileso a cambio de arrollar (y muy posiblemente matar) a varias personas. Lo lógico sería que salvase el mayor número de vidas posible... ¿no?

Este debate apareció también en Microsiervos recientemente a raíz de un artículo en MIT Techonology Review. Hay una variante clásica, el dilema del tranvía, con el mismo debate: ¿salvarse a uno mismo o salvar la mayor cantidad de vidas posible? ¿Qué harías tú?

El papel de las aseguradoras

Con la teoría y los primeros ensayos en la mano, parece evidente: los coches autónomos conducen mucho mejor que los humanos. Así que el principal papel de estos iría enfocado no sólo a la comodidad, sino también a la seguridad vial.

A largo (muy largo, sí) plazo no parece descabellado que la mayoría de coches sean autónomos, y los tradicionales sean un pequeño reducto para quien realmente disfruta de la conducción de forma perenne, y no como un hobby eventual. ¿Deben entonces entremezclarse con los "seguros" coches autónomos y hacer caer el nivel de seguridad? ¿Qué harán las aseguradoras con los coches tradicionales cuando la mayoría de los de las carreteras ya no tengan un conductor físico? ¿Tendrán precios de póliza infladísimos en comparación con los de épocas anteriores?