En 1961, la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos era un suceso más en la guerra fría entre los dos bloques que separaron al mundo en dos. Tras la marcha del embajador norteamericano de La Habana comenzó un bloqueo que ha durado finalmente medio siglo, en el que se cortaron las comunicaciones entre ambos países y EEUU mantenía una política de embargo comercial, económico y financiero hacia Cuba. A finales del año pasado, tras la liberación del contratista Alan Gross, ambos países anunciaron un cambio en sus relaciones diplomáticas, que se irían normalizando en los siguientes meses.

Aunque el embargo todavía no ha sido levantado, lo cierto es que hay imágenes que marcan un punto de inflexión en la historia. La primera ocurrió en julio, cuando se izó la bandera de Cuba en la embajada de Washington en Estados Unidos. Un mes después la escena se repetía en La Habana, con la visita de John Kerry a la embajada de EEUU para colocar la misma enseña que fue retirada en 1954.

La normalización de las relaciones diplomáticas continúa, y según apunta El País, Cuba y Estados Unidos han acordado reanudar los vuelos comerciales directos entre ambos países. El anuncio, que se produce tras meses de intensas negociaciones, se produce un año después del reestablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países. La medida no afectará de momento de forma directa a los ciudadanos norteamericanos, ya que tienen prohibido viajar a Cuba debido al embargo, a no ser que se trate de viajes familiares, gubernamentales, con fines religiosos o médicos. Doce meses después, la reanudación de la comunicación diplomática avanza lentamente pero continúa.

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