Era la generación más preparada de la historia. Jóvenes aunque sobradamente preparados, nacidos entre los ochenta y los noventa, a los que les prometieron un futuro brillante. Pero la crisis estalló y comenzaron a ser "los cerebros fugados". La generación perdida de un país que, siete años después del estallido de la burbuja, todavía sigue buscando respuestas.El CERN organiza un concurso en el que promover la innovación abierta entre los más jóvenes

En la incertidumbre que genera la crisis, muchos se preguntan por las promesas de los partidos políticos ante el fin de la campaña electoral. La mayoría de formaciones asumen en sus programas la necesidad de trabajar por una economía basada en el conocimiento. La apuesta por la investigación y la innovación que, casualmente, puede encontrar en estos jóvenes brillantes la fórmula mágica que durante tanto tiempo ha buscado.

"Necesitamos innovadores y emprendedores". ¿Cuántas veces han escuchado ese mantra? El CERN, con el fin de emular los proyectos de I+D impulsados en el MIT, creó el año pasado el Challenge-Based Innovation. Un concurso en el que participarían esos jóvenes -aunque sobradamente preparados- llenos de ideas e ilusión, que solo necesitan una pequeña "chispa" para encender el fuego. Hace unos días, el mayor laboratorio de física de partículas del mundo acogió la final del torneo innovador en su versión más mediterránea.

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Estudiantes trabajando en el prototipo Air Box, para mejorar la entrega de alimentos a domicilio. Imagen cedida por el IED Barcelona.

En Ginebra, en el mismo lugar donde se aceleran protones casi a la velocidad de la luz, los científicos e ingenieros del CERN decidieron crear Ideas Square. Una auténtica plaza de las ideas que recuerda mucho al espíritu y entorno en el que se crearon las famosas "empresas de los garajes" de Estados Unidos. Pizarras, notas, discusiones, cafés por terminar y debates entre estudiantes procedentes de España e Italia. Organizados en cuatro equipos, están a punto de presentar sus prototipos innovadores en "la mayor máquina del mundo", como la definió uno de los profesores del Instituto Europeo de Diseño (IED) Barcelona.El IED Barcelona, ESADE y la Universidad Politécnica de Cataluña fueron los únicos centros españoles participantes

Pero a diferencia de muchos concursos de innovación, la propuesta del CERN se basa en grupos completamente multidisciplinares. Cada equipo cuenta con estudiantes de ingeniería, diseño y gestión de empresas, que discuten sus últimas ideas con los nervios propios de un entorno como este. Los alumnos procedentes de España pertenecen a la Universidad Politécnica de Cataluña, el IED Barcelona y ESADE Business School. Las tres entidades participan por segunda vez en el CBI del CERN, después del éxito vivido en 2014, año en el que se presentó una falda con airbag para evitar las roturas de cadera en personas mayores.

El objetivo es que los equipos desarrollen ideas innovadoras para cumplir retos sociales. Para ello necesitan nutrirse de la experiencia y los conocimientos de todos los miembros del grupo. "Es una forma de que aprendan a trabajar en equipo y se preparen para cuando salgan a buscar trabajo", sostiene una de las tutoras. "Yo sabía programar, pero para montar una idea de este tipo necesitas conocimiento de diseño y negocio, por lo que la experiencia ha sido muy buena", añade un estudiante a Hipertextual. La iniciativa del CERN les ha ofrecido una buena oportunidad para poner en marcha proyectos con los que dar respuesta a cuatro retos sociales, relacionados con la educación, el acceso a agua limpia y potable, la seguridad alimentaria y la movilidad laboral. Son cuatro ideas que, cocinadas desde este auténtico "laboratorio de innovación" del CERN, pretenden aportar su granito de arena para solventar algunos de los grandes desafíos del planeta.

Un sensor para el agua potable

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Prototipo de Water Safety, un sensor que se instalaría en fuentes de agua (pozos y presas). Imagen cedida por el IED Barcelona.

El equipo de Well2Go se planteó resolver un reto especialmente complejo en Ghana, donde siete millones de personas no tienen acceso a agua limpia y potable. En esta región, la mayor parte de fuentes de agua (alrededor del 78%) no funcionan bien. Esta fue la razón por la que el grupo diseñó un sensor basado en Arduino con el fin de que diera información en tiempo real sobre el estado de los pozos y las presas, que pudiera ser visualizada en la red. Así fue como crearon un "Uber en el que no transfieres personas, sino piezas para arreglar las fuentes", explicaron durante la presentación. Su objetivo es ayudar a los técnicos a solventar los problemas de las fuentes de agua y fomentar la ayuda al tercer mundo con donaciones desde las zonas más desarrolladas.

Bam-Boo, el árbol educativo

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Una de las pantallas diseñadas por el equipo, utilizando como soporte bambú. Imagen cedida por el IED Barcelona,

¿Pueden combinarse enseñanza y diversión? El segundo grupo diseñó un curioso sistema en forma de árbol, construido con la ayuda de bambú, en el que situar pantallas donde los niños pudieran jugar. La idea del equipo era que estos dispositivos ayudaran a reducir el analfabetismo infantil y juvenil, especialmente en las zonas menos desarrolladas. Bam-Boo es una suerte de "quisco" del conocimiento, en el que los más jóvenes pueden interactuar para pasar un rato al mismo tiempo que van aprendiendo conceptos sencillos. De acuerdo a sus desarrolladores, el sistema es sostenible, fácilmente integrable en las comunidades y no altera los ritmos de vida de los más pequeños.

Air Box

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Profesor y alumno ultiman detalles en el desarrollo de Air Box. Imagen cedida por el IED Barcelona.

La entrega de alimentos a domicilio es uno de los mercados del futuro, donde ya compiten grandes empresas como Amazon. Con el fin de asegurar que la comida llega en las condiciones óptimas, este grupo de trabajo desarrolló una "caja de aire" reutilizando un material diseñado en el CERN y empleado anteriormente por la NASA. Su prototipo Air Box ha sido posible gracias a la colaboración de compañías como Carrefour y entidades como Reimagine Food. Dentro de la caja se encuentran sensores que permiten la monitorización en tiempo real de la temperatura a la que son transportados los alimentos.

Favorecer la movilidad laboral europea

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Uno de los espacios de Ideas Square, donde trabajó el equipo de Talent Hub. Imagen cedida por el IED Barcelona.

El 2,5% de los ciudadanos europeos viven en un país diferente al lugar donde nacieron. Una situación considerada como "anacrónica" por muchos expertos. El último grupo presentó su idea para favorecer la movilidad laboral en el continente europeo. Su plataforma, en la emplean el know-how y las herramientas de análisis del big data del CERN, se apoya en LinkedIn para unir a posibles candidatos con empresas que requieran cubrir ofertas de empleo. Pongamos un ejemplo: si una compañía italiana pretende contratar un ingeniero, puede realizar un cuestionario online para conocer los perfiles de los solicitantes del trabajo y así valorar su movilidad. El candidateable también puede analizar la compañía y conocer las oportunidades que le ofrece, además de saber más acerca de las condiciones de la ciudad, zonas para buscar vivienda, etc.Cuatro equipos multidisciplinares presentaron sus ideas para solucionar cuatro retos globales

El ejemplo del Challenge-Based Innovation muestra el camino a seguir por aquellos que apuestan por la innovación abierta. El planteamiento del CERN señala que el trabajo multidisciplinar, con la suficiente preparación y financiación, puede conducir a nuevos proyectos emprendedores. La iniciativa organizada en Ginebra es además una forma de acercar la ciencia a la sociedad. "Queremos convertir al LHC en el Lovely Human Collider", explicó el Dr. Markus Nordberg, del Departamento de Desarrollo e Innovación. La idea de este laboratorio es conectar a los investigadores con la ciudadanía, de forma que los estudiantes puedan experimentar, innovar, recoger datos y analizar sus propias conclusiones.

Markus Nordberg también planteó que el CBI del CERN está más interesado en "centrarse en el proceso de innovación antes que en los productos resultantes". A su juicio, la forma de valorar el grado de innovación es diversa: el análisis puede realizarse midiendo el número de startups, de patentes o los productos diseñados per se. Pero el concurso también encierra una poderosa lección: es posible aprender a innovar y a trabajar en equipo, semillas clave con los que regar la famosa economía del conocimiento y la apuesta por la I+D+i. Los estudiantes participantes lo han demostrado con creces.