Cada vez son más los productos creados con el usuario que disfruta de los videojuegos en mente: mandos, teclados, auriculares o alfombrillas son solo algunos de los ejemplos. Cierto es que pueden convertirse en un hobby en el que invertir cientos de horas y siempre será recomendable echar mano de los mejores productos posibles para maximizar nuestra comodidad.

Así, aunque el juego sea el mismo, disfrutar de un FPS competitivo con un teclado y un ratón pensados específicamente para dicho género es una experiencia radicalmente distinta y, a la postre, más satisfactoria; lo mismo ocurrirá al disfrutar de un juego con un potente apartado musical equipado con unos buenos auriculares o un equipo de audio 5.1, por ejemplo.

La última tendencia a este respecto, el de los accesorios y productos relacionados con los videojuegos, es la de las denominadas sillas gaming; son varias las marcas que desde hace un tiempo ofrecen productos diseñados con el jugador en mente y que se han vuelto parte reconocible y casi inseparable de la inmensa mayoría de jugadores que podemos ver en Youtube o Twitch.

Sillas gaming DRIFT DR100

Muchos llevamos décadas jugando a videojuegos sin darle importancia al asiento a utilizar, ya sea una silla del salón o de nuestra habitación, y es algo a tener muy en cuenta. Además de la recomendación de hacer descansos cada 45 minutos para descansar la vista y estirar las piernas (nunca vendrán mal unos estiramientos si tenemos problemas de espalda), cuánto más ergonómico sea nuestro asiento, mejor.

Es curioso como podemos llegar a pasar la mayor parte del día sentados (trabajando, estudiando o jugando, por ejemplo) y no solemos dar muchas vueltas a la calidad de nuestro asiento y, sobre todo, en cómo influye éste a nuestra salud. Es por ello que quizá, de todas las “modas” nacidas aprovechando el tirón del gaming (¿recordáis aquellas gafas para cansar menos la vista?), la de contar con una silla más cómoda y ergonómica quizá sea una de las que tiene más sentido.

De esa plétora de marcas nacidas durante el último lustro, Drift es la más joven. Con menos de un par de meses de trayectoria, llama la atención que los modelos que presentan, el DR100 y el DR200, tengan tan bien entendidas las particularidades de estas sillas gaming.

Ambas, aunque más sobrias (algo que, personalmente, agradezco) que otras de las marcas más extendidas, cuentan con diseños atrevidos y una amplia gama de colores entre los que elegir y también incorporan un par de cojines, para la zona lumbar y el cuello, con tal de evitar malas posturas a la hora de pasar mucho tiempo delante de la consola. La posibilidad de reclinar el respaldo hasta 160 grados es otra de las características esenciales que ambos modelos comparten. Así pues, las principales diferencias entre estas dos alternativas residen tanto en los materiales y acabados como en los reposabrazos.

Mientras el modelo DR100 (el más económico) cuenta con una tela de máxima calidad, transpirable y muy resistente y unos reposabrazos 2D (ajuste vertical y rotacional), la silla DR200 está acabada en poliuretano, más flexible y agradable al tacto, e incorpora reposabrazos 3D, con ajuste vertical y horizontal en dos ejes.

Parece, así, que Drift marca muy consciente de qué es lo que el mercado demanda que intentará posicionarse entre otras compañías con más trayectoria con precios más competitivos, costando 199,90€ el modelo DR100 y 219,90€ el DR200.

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