Uno de los grandes problemas de la informática, contemporánea y primitiva, ha sido siempre la dificultad de lidiar con el espacio, el calor y el consumo de energía. Por ello, para traer más potencia y optimización al mercado, los ingenieros siempre han tenido que pensar, en primer lugar, en aspectos como la refrigeración líquida. De hecho, debido a los avances con esta última, se está transcendiendo de los ordenadores de escritorio al mundo móvil, donde también se necesita progresión en ese sentido.

El reto de la informática está en, además, hacerlo todo en tamaños más pequeños, con el objetivo de que el hardware ocupe menos y gracias a ello, sea más transportable y almacenable, hasta alcanzar hitos como la revolución móvil que se está viviendo a nivel mundial.

Una solución a los problemas mencionados, que en ciertos casos ya se emplea, es la técnica de apilar unos componentes encima de otros, pero esto trae consigo problemas añadidos, y existe mucha dificultad para crear chips que puedan recibir energía y refrigerarse de manera estable estando apilados de manera vertical.

En el cuerpo humano, la sangre tiene la capacidad de entregar energía y de refrigerar, por lo que emular esto en computación puede tener sentido. En IBM lo creen y están experimentando con ello, según cuentan en Ars Technica. Por supuesto, aunque se le llame “sangre 5D”, esta nueva técnica no es más que una inspiración en cómo funciona a nivel biológico el organismo. Llamar a esto “cinco dimensiones” responde más a marketing que a complejidad real, ya que, más allá de las 3 dimensiones, la cuarta y la quinta expresan la capacidad de transmitir energía y refrigerar.

De momento, las pruebas consisten en proporcionar 0.010 W a un chip, y en esas cifras, el proceso funciona bien. Aplicando principios de refrigeración líquida anteriores se solventa una parte importante, por lo que la dificultad pasa por la entrega de energía, donde entra en juego un ciclo de carga y descarga en el que ciertos componentes del líquido se oxidan.