Tras el siniestro aéreo de hace unos días por parte del Airbus 321 al norte del Sinaí, Rusia ha tomado una medida preventiva drástica: todos los vuelos comerciales con origen en su tierra y destino en Egipto quedan suspendidos cautelarmente, al menos hasta que revelen las causas del accidente que acabó con la muerte de 224 personas.

No es la primera medida así tras este siniestro: hace un par de días, Reino Unido también suspendió todos los vuelos que aterrizasen en su país con origen en Sharm el Sheij (Egipto); a nivel de aerolíneas tres son las que han suspendido los trayectos hacia este destino: Lufthansa, así como sus filiales, Eurowings y Edelweiss. Por su parte, Air France ha tomado otro camino, literalmente: las rutas quedaron modificadas para evitar sobrevolar la zona.

Tanto Reino Unido como Rusia forman parte de la corriente de opinión que atribuye a un atentado con bomba el desenlace del Airbus 321, toda vez que Egipto, a través de su gobierno, ve "injustificada" la suspensión de todos estos vuelos. Otros países de Europa, como Francia, Alemania, más o menos coinciden en su consejo: evitar viajar a Egipto a ser posible, salvo a Luxo y Asuán. En el caso de Irlanda, imita el consejo español: no viajar a Egipto como recomendación.