La evolución de la televisión como medio de entretenimiento es apabullante. La cantidad, calidad y variedad de series que uno puede disfrutar roza lo absurdo y esa sensación constante de estar perdiéndote grandes proyectos puede llegar a agobiar. El caso es que, pese a todo, siempre hay géneros o temas que, pese a su éxito y proliferación en el cine

Into the Badlands es la nueva serie de AMC, creadores de obras míticas de la televisión como Breaking Bad, Mad Men o The Walking Dead. Asemejándose más, por concepto y enfoque, a la última, lo que ofrece esta nuevo producción es un auténtico festival de referencias traídas de mil y un frentes distintos y, sobre todo, una entretenida serie de acción.

Es difícil encontrarse con decentes series de acción y menos todavía toparnos con artes marciales llevadas a la pequeña pantalla. Y si una cosa destaca y roza un gran nivel en la producción de Alfred Gough y Miles Millar (Smallville) son las coreografías de cada combate y el cómo está plasmada cada escena de combate.

Además, en la mencionada mezcla de influencias está su otro gran atractivo. La historia que se nos presenta bebe de Viaje al Oeste, un clásico mito oriental, y nos lleva a un futuro en el que, tras una sucesión de desastres, el mundo es un lugar tremendamente peligroso que ha vuelto a ser una sociedad feudal dominada por siete Barones que cuentan con distintos ejércitos para su protección. Sunny, el protagonista, es el más letal de los asesinos de los Clippers.

Las influencias que maneja y la acción que presenta, grandes bazas de Into the Badlands

Desde Bola de Dragón (también basada en Viaje al Oeste) hasta Mad Max pasando por la The Grandmaster de Won Kar-Wai e incluso, en la trama protagonizada por los jóvenes, Los Juegos del Hambre o Shingeki No-Kyojin. Estas son solo algunas de las claras influencias de esta suerte de wuxia con toques de western y tintes mafiosos.

Usaba más arriba el término entretenida y es que, pese a llevar solo un capítulo, queda claro que Into the Badlands no será una serie que sorprenda o llegue al seguidor por su aspecto narrativo o por la interpretación de sus protagonistas. Nada de todo ello destaca y el principal valor, además de esa acción eficiente y bien rodada que comentábamos, reside en una propuesta algo alocada y cuyo concepto escasea en la televisión actual. Una primera temporada de seis episodios (parece costumbre en las series de acción de AMC), de los que se ha emitido el primero, jugará en favor de encontrarnos capítulos cargados de acción. El tiempo y la atención del público dictarán su continuidad para una segunda temporada.

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