Poco más de un año desde que la compañía anunciase que se partía en dos. El 6 de octubre de 2014 el Wall Street Journal adelantaba que, como parte de su proceso de reestructuración, Hewlett-Packard dividía la empresa en dos para afrontar la nueva época post-pc que estaba empezando a costar dinero a las grandes corporaciones de hardware. Ha llegado el día, y desde ayer, HP ha pasado a ser dos compañías separadas, de forma que pueda responder de forma más ágil al mercado ahora que su tamaño y su capacidad de respuesta es mayor y poder revertir así los más de cuatro ejercicios en caídas de venta.

A pesar de que puede parecer un movimiento arriesgado, HP es el último gigante de Silicon Valley que pasa por un proceso similar. Dell se hizo totalmente privada, y de la mano, compró al gigante del IT EMC. IBM se deshizo de sus divisiones menos rentables, terminando por ser una compañía de servicios y software lejos del gigante del hardware que era en el pasado. Y ahora HP separa en dos su negocio, siguiendo la estela de estas compañías que han buscado desde el principio tener mayor control sobre sus operaciones, bien siendo más pequeñas, siendo privadas o focalizando su modelo de negocio.

Pero a HP no le ha llevado a esta situación solamente el cambio en en comportamiento de los consumidores y del mercado de forma aislada. Han pasado muchas cosas desde que la situación en la compañía empezase a ir lenta hasta que se decidió empezar de cero como dos compañías. Aciertos y errores que han desembocado en un futuro que tanto accionistas como inversores esperan que sea más prometedor de cara al futuro que el tortuoso pasado que la compañía ha vivido desde mediados de los 2000s.

Si durante la consolidación del sector, mucho antes de todo esto de la era post-pc -que sin termina de arrancar ha hecho mucho daño al mercado del PC- HP daba uno de los pistoletazos de salida más grandes del sector al hacerse, en 2001, con su principal competidor del mercado del PC con la fusión de Compaq. Ya por aquel entonces las voces críticas sobre la fusión no se hicieron esperar y el propio Walter Hewlett se opuso públicamente a esta decisión que terminó con Carly Fiorina a los mandos de la nueva compañía, una decisión que no se balanceó lo suficiente para entrever un futuro en el que, entre el cambio del mercado con la irrupción de Dell y el futuro de los smartphones, se asestaría una puñalada de muerte al mercado del PC tradicional, que estaba muy lejos de justificar los 25.000 millones de dólares que costó hacerse con Compaq.

Y llegó del diluvio: Autonomy

 David Paul Morris/Bloomberg
David Paul Morris/Bloomberg

Lo cierto es que desde entonces las cosas no fueron nada bien. Ya en 2006 los escándalos en la compañía admitiendo que había pagado a investigadores para espiar a su junta de accionistas y determinar quién estaba filtrado información, fue la gota que colmó en vaso con la salida de la presidenta de junta y varios ejecutivos de alto nivel de la compañía.

La compra de Autonomy está calificada como una de las peores decisiones de HPQuizás el detonante más sonado de todos los que han acompañado a HP desde la fusión con Compaq fue la compra en 2011 de la compañía británica Autonomy. Los medios financieros más importantes se han referido en diversas ocasiones a la adquisición como peor que la de Time Warner, y es que no llegó en el mejor momento para la compañía. En uno de los años más convulsos para los mercados, en los que los titulares sobre trastornos de gestión, constante errores corporativo y una caída en los ingresos de la compañía, HP sorprendía con la compra de Autonomy precisamente porque la compañía estaba valorada menos de un 79% de lo que HP había pagado por ella: 8.8 mil millones de dólares, multiplicando 12,6 veces los ingresos de Autonomy de 2010.

Toni Sacconaghi, analista de tecnología de Sanford C. Bernstein, se refirió a esta compra y a la sobrevaloración como "un esfuerzo intencional en nombre de ciertos ex empleados de Autonomy, con el fin de inflar las métricas financieras subyacentes de la empresa con el fin de engañar a los inversores y compradores potenciales", todo mezclado con acusaciones de fraude que, ni siquiera las entidades auditoras más respetadas llegaron a avisar; y eso estando en boca de la opinión pública la sobre-valoración de la compañía, que no podía ocultar el hecho de que el acuerdo era demasiado caro desde el principio, y que el propio presidente de HP, Ray Lane, y la junta que aprobó el acuerdo se apuntaban como responsables.

"Introducing Hewlett-Packard Enterprise"

Pero ninguno de estos escándalos por sí solos han sido determinantes para que la compañía tenga que reestructurarse partiéndose en dos. Con todo, la compañía ha tenido ingresos más o menos sostenibles en el tiempo y su negocio principal siempre ha tenido una salud respetable, incluso en los peores momento del mercado. No obstante, todo pasa y todos sabemos que la venta de impresoras y accesorios no tiene pinta de que vaya a crecer mucho de cara al futuro. En cambio, el negocio del PC está muy lejos de estar muerto, por mucho que muestre símbolos de desaceleración estructural, o de una caída general de las ventas en el desagregado por compañías.

Al final la consolidación del mercado ha forzado a HP a dividirse en dos Lo que está claro es que poco a poco veremos una nueva consolidación del sector del PC, y quizás con una HP más ágil, errores como Autonomy no vuelven a suceder. Además hay que tener en cuenta que uno de los negocios principales de la compañía, IT e infraestructuras, goza de un salud muy interesante, por lo que el que ahora vaya por libre, sin que una repentina caída de los PCs afecten a su división de soluciones y equipos empresariales, siempre es una buena noticia para la compañía.

Al fin y al cabo, el mercado está muy lejos de ser el mismo que en 2011, y desde luego, muy lejos de mantener la tendencia actual en el corto plazo, algo que la nueva HP Enterprise deberá tener en cuenta si quiere devolver el crecimiento a sus cuentas y olvidar algunas muchos de los errores estratégicos del pasado, puesto que por primera vez, la mayoría de analistas creen que la decisión ha sido más que correcta.