¿Estás indignado porque no puedes escuchar el nuevo disco de Adele en streaming? No te preocupes, es una estrategia premeditada para forzar los niveles de venta de música a máximos históricos. Y la artista británica lo está consiguiendo. 25, su nuevo álbum, salió a la venta el viernes pasado y en tres días ha conseguido vender 2,3 millones de copias en Estados Unidos. Justin Bieber, una de las mayores estrellas del pop internacional actual, también publicó este mes nuevo trabajo, Purpose, pero en una semana 'solo' logró medio millón de copias vendidas en EE.UU. Drake, otro caso de superventas, ha vendido con su último CD, If You're Reading This It's Too Late, editado en febrero de este año, un millón de copias hasta ahora. Adele ha superado a todos por mucho en un fin de semana.

Adele es un unicornio

Si usamos un término muy aplicado en el mundo de las startups, Adele es un unicornio, un caso muy raro, casi la excepción que confirma la regla. Su nombre es sinónimo de éxito, de ventas, de llenos en cualquier concierto que confirme en su agenda.Triunfa entre todo el público, mayores, pequeños; hombres, mujeres ¿Quién más puede equipararse a su nivel de influencia? Quizá el caso más reciente sea Taylor Swift, que protagonizó un juego de poder hace unos meses gracias a su 1989. Obviamente hay muchos más artistas en las ligas superiores de la industria musical (desde Madonna, U2 o incluso Coldplay), pero ninguno al nivel 'de otra galaxia' de Adele. Eso la coloca en una posición de dominancia, de poder permitirse no lanzar su música en streaming y que no afecte en absoluto a su éxito.

¿Qué diferencia a Adele de Taylor Swift? Su público objetivo. Swift triunfa entre el público joven, mientras que Adele gusta en todas las franjas de edad y sexo. Mayores y pequeños, hombres y mujeres. Desde el hijo que ve tutoriales en YouTube, pasando por el papá que tiene su maravillosa colección de iTunes hasta la abuela que escucha la radio por las mañanas. Piensa en cualquier otro grupo o artista que pueda decir lo mismo. Lo vas a tener difícil para encontrar un caso parecido.

¿Por qué Adele no quiere 25 en streaming?

Portada de 25, nuevo disco de Adele.
Portada de 25, nuevo disco de Adele.

Aunque asesorada por su equipo de profesionales, es una decisión personal de Adele. Por ejemplo, la condición que le puso a Spotify para que 25 estuviera disponible era una: que sólo lo pudieran escuchar los usuarios de pago. Exactamente la misma estrategia que siguió con su anterior trabajo, 21, que fue castigado de Spotify unos meses por esta misma razón. En ambos casos Spotify dijo no. La respuesta de Adele ya la conocemos.

Entonces, ¿por qué Adele no se decantó por Apple Music? Después de los tres meses de prueba, todos sus usuarios son de pago. Sí, pero no casa con su estrategia de 'llegar a todo el mundo'. En otras palabras, o está disponible en todos los servicios de música en streaming o no lo está en ninguno (y que nadie piense en Pandora, que sí tiene permiso para reproducir las canciones de 25 porque su modelo de negocio es otro, más cercano a la radio tradicional).

En cualquier caso, se trata de una situación temporal. Como decíamos, Adele quiere maximizar sus ventas y considera que el streaming no es un impulsor de estas, sino un obstáculo. ¿Y por qué sí subió a Spotify et al su single "Hello"? Porque quería que todo el mundo escuchase su regreso

La credibilidad de la música en streaming

A pesar de que los ingresos que genera la música digital crecen año tras año (véase el reciente ejemplo de España, donde las ventas digitales superaron este año por primera vez a las físicas), el streaming necesita a artistas como Adele por credibilidad. Llevamos demasiado tiempo escuchando que mejor el streaming a que la gente descargue ilegalmente música, que es la alternativa necesaria en la industria musical para su adaptación a los nuevos tiempos, pero si a la hora de la verdad resulta que los propios artistas reniegan de servicios como Spotify, ¿qué hay malo en este sistema?

En primer lugar, la percepción de valor que los artistas reciben por su música es casi irrisoria. ¿Cómo es posible que, de media, un stream de una canción obtenga 0,14 céntimos*? El problema es que se está 'vendiendo' el streaming como el sustituto del modelo anterior, cuando no lo es. No se puede comparar la venta de un CD físico, que tiene unos márgenes de beneficio concretos y definidos, con un stream. Pero, claro, el grupo o banda se fija en los números a fin de mes, en los 10 dólares que han conseguido con miles de reproducciones de su música. Y entonces es comprensible que muchos decidan no estar en plataformas de streaming.

Si Adele hubiera decidido publicar 25 desde el principio en streaming, habría mandado un mensaje muy claro: el streaming es un negocio válido y serio. Sin embargo, con su decisión, la cantante británica está haciendo un flaco favor a Spotify y Apple Music, les está restando credibilidad como modelo de negocio. Ya hay quien dice que esto puede marcar un precedente en la industria musical, que Coldplay podría hacer lo mismo con su nuevo álbum, A Head Full of Dreams, dispuesto para el 4 de diciembre, pero, ¿sabéis qué? Que no todos los artistas son Adele. El streaming necesita demostrar que es un modelo serio y válido, y Adele refleja lo contrarioElla no necesita el streaming para estar en boca de todos o vender millones de discos. El resto de grupos deberían contemplar el streaming como lo que es a día de hoy, una ventana promocional para su música, un incentivo para darse a conocer, para que la gente decida o no ir a sus conciertos, pero en ningún caso debería verse como una fuente de ingresos tan grande como para vivir de ello. Esa fase quedó superada hace más de 10 años, ahora es turno de reformularse, aprovechar las distintas opciones de promoción que hay (redes sociales, por ejemplo) y monetizar con giras, merchandising o crowdfunfing. ¿Es más sacrificado que vender 100.000 discos? Sí, pero nadie dijo que el año 2015 fuera más fácil para la industria musical.

*Mucho menos de un céntimo, por las dudas.