ABC News: Kathryn Diss.

El gigante de la minería Rio Tinto está explotando varios pozos en sus minas de Yandicoogina y Nammuldi. Pero los trabajadores no tendrás que pasar horas y horas a la intemperie transportando el mineral de hierro. Lo harán camiones sin conductor controlados remotamente en el centro de operaciones, a 1.200 kilómetros de distancia.

Josh Bennett dirige las extracciones en la mina Yandicoogina, al noroeste de Newman y está involucrado en la administración de 22 camiones sin conductor. Los dos pozos en los que trabajan son los más grandes de ese tipo en el mundo, según sus palabras que recoge ABC Australia.

Él mismo explica como, a simple vista, parece un trabajo de minería como otro cualquiera. Pero el verdadero cambio, de primeras invisible, es cómo administran la capacidad laboral de las personas y la tecnología. Han elaborado un mapa de la mina al completo y elaborado un sistema que distribuye los camiones en la mina (vídeo de la ABC que muestra a los camiones trabajando).

Estos camiones tienen varias ventajas obvias: pueden rodar 24 horas al día, 365 días al año. No tienen que ir al baño ni parar dos horas para comer. En una mina estos tiempos son de extrema importancia y los analistas estiman que cada camión puede ahorrar 500 horas de trabajo al año. Horas mucho más caras que en otros sectores por el despliegue que se ha de realizar en las explotaciones.

Pero no sólo se beneficia a la empresa, también a sus trabajadores quienes no están ya expuestos a la intemperie, desidias del clima y la alta peligrosidad que conlleva la actividad.

Josh Bennet. ABC News: Kathryn Diss

«Hemos logrado sustituir un puesto de alto riesgo, donde muchos empleados estaban expuestos a la fatiga,» aclara Bennett.

La gran ventaja es la consistencia que logran estos camiones a la hora de funcionar. Consistencia que, para nosotros las personas, es mucho más difícil de conseguir. A Bennett le sorprenden los tiempos y trayectos de los camiones, sin imprevistos, sin esperas. Todo funciona como un reloj.

También se consigue ahorrar mucho capital reduciendo la creación de campamentos, se trasladan menos operarios a las remotas zonas, etc. Menos gente moviéndose constantemente es igual a menos costos, pero hay costos nuevos que entran en la ecuación, como el mantenimiento del sistema.

Las ambiciones de Rio Tinto no acaban ahí. Ya están probando trenes de carga autónomos y realizar la extracción de los minerales mediante robots controlados remotamente. El objetivo es poner una máquina en todos los puestos donde sea posible. El objetivo es que los trabajadores trabajen controlando las máquinas y no con el buzo y el casco en situación de peligro. «Esto conlleva la creación de nuevos puestos de trabajo para personas con talento.» dice Bennett.

Pilbara, Australia.

Algunos pueden pensar que las introducción de las máquinas en el sector primario sólo beneficiaría a las empresas, destruyendo empleo. Un argumento erróneo a través de la historia, donde los avances no sólo han mejorado los tiempos de producción, sino mejor empleo. Como ejemplo, en Rio, disponen de un equipo entero que trabaja optimizando el sistema, realizando el mantenimiento e investigando nuevos caminos de productividad. Eran trabajos que no existían hace 5 años, y parecen mucho más gratificantes y seguros que conducir el camión incontables horas al día en medio de una zona remota.

Los trabajos físicos irán paulatinamente desapareciendo, y aumentará la demanda en nuevos puestos de trabajo: gente que realice el mantenimiento y controle los patrones de las máquinas y gente que sea especialista en analítica de datos.

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