La batalla contra el ébola no ha terminado. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud había informado de que durante las dos últimas semanas no había habido nuevos casos de infección, la euforia en la lucha contra esta enfermedad ha sido frenada en seco. Las autoridades sanitarias han confirmado que dos pacientes en Guinea están infectadas por el virus.

Margaret Harris, portavoz de la OMS, ha comunicado a Naciones Unidas que las personas afectadas se encuentran en Conakry (capital de Guinea) y Forecariah, donde este segundo caso podría estar relacionado con un brote local identificado con anterioridad. La noticia reafirma las lecciones aprendidas durante la crisis del ébola, que muestran lo importante que resulta no solo realizar un diagnóstico precoz y administrar los tratamientos disponibles, sino también monitorizar las regiones más afectadas.

Los murciélagos del ébola

Esta misma semana la directora general de la OMS declaraba en Materia que "el mundo no está preparado para otra epidemia como el ébola". La reaparición de nuevos casos pone de nuevo en alerta a las autoridades sanitarias, que deben seguir preparadas ante el riesgo de que el ébola pueda golpear de nuevo a las poblaciones de Guinea, Liberia y Sierra Leona.

Fue precisamente en Guinea donde se originó el primer brote, cuando un niño de dos años fue infectado por un murciélago, que sirvió como reservorio silvestre del virus. Margaret Chan afirmaba en la entrevista que "hay 20 países en África dentro del rango de vuelo de los murciélagos, que llevan la enfermedad".

NIAID (Flickr)

La existencia de los reservorios silvestres, y la confirmación de que el virus pueden permanecer en el semen durante más tiempo del esperado, no hacen sino confirmar que la batalla contra el ébola no ha acabado. Aún estamos lejos de ganar la pelea contra un virus que se resiste a desaparecer, y contra el que todavía no existen tratamientos ni vacunas en el mercado, a pesar de los esfuerzos por acelerar las investigaciones.

Durante la última semana, España también ha inaugurado la unidad de máxima contención biológica para epidemias como el ébola, situada en el Hospital Gómez Ulla. Esta zona especial de aislamiento, que llega con un año de retraso tras el cuidado de los misioneros Miguel Pajares y Manuel García Viejo y la auxiliar Teresa Romero, permitirá mejorar la atención sanitaria en casos tan graves como los del ébola.