Square Enix y Omega Force unen su trabajo para brindarnos un Musou de Dragon Quest, una de las grandes sagas orientales que sigue en plena formaSigue pareciéndome curiosa la forma en la que las compañías niponas tratan sus principales franquicias o personajes, llevando la marca a multitud de géneros dentro del videojuego y terrenos fuera del mismo. De un RPG pueden salir juegos de plataforma, un típico conecta tres para smartphones, una serie de dibujos y un parque temático. Mario es el ejemplo más evidente pero esta “explotación de la marca” se da en prácticamente cada una de las principales franquicias orientales.

El problema llega, claro, cuando esta explotación lleva al personaje o la franquicia a terrenos poco agradecidos y en los que el producto final solo denota ansias por seguir amasando dinero mientras que es impensable ver experimentos fuera de las entregas principales en grandes sagas occidentales como Grand Theft Auto, The Elder Scrolls o Uncharted. Pese a ello, proyectos «sin alma» como Pokémon Shuffle y la ingente cantidad de dinero generado por esta suerte de Candy Crush de Pokémon siguen dando la razón a las compañías que siguen estas estrategias comerciales.

Ahora, de un tiempo a esta parte, ese género bautizado como Musou parece terreno fértil para que ciertas franquicias sigan expandiendo su marca, sin importar demasiado la conveniencia de estas decisiones. Y, como si de un monopolio se tratara, Omega Force, creadores de Dynasty Warriors, son los desarrolladores a cargo de la mayoría de estos spin-offs.

Si hace unos meses era The Legend of Zelda la mítica franquicia que pasaba por chapa y pintura para convertirse en un Musou llamado Hyrule Warriors, Square Enix lanzó unas semanas el bautizado sin piedad como Dragon Quest Heroes: El infortunio del Árbol del Mundo y la Raíz del Mal.

Los combates, aunque simples, son muy satisfactoriosNo dejó de llamarme la atención cómo, en plena promoción y desde el mismo momento de su anuncio, desde Square Enix (propietarios de la IP Dragon Quest) no dejaban de rechazar la etiqueta de Musou hablando en su lugar de un A-RPG. Pero no, en el mismo momento que uno se pone a los mandos de Dragon Quest Heros (más cómodo así, ¿no?) cae en la cuenta de que los mimbres son prácticamente idénticos a los del Dynasty Warriors de turno.

Eso no es malo per se pero sí rebaja muchos puntos la profundidad jugable y ese toque de RPG oriental que se espera de una de las mejores franquicias de dicho género. Pero, dejando a un lado afirmaciones y eslóganes, estamos ante un Musou y lo cierto es que ante uno más atractivo y competente que la mayoría.

Obviamente, huelga decir que por representación del universo y por folklore, estamos ante un proyecto orientado a los aficionados de la saga. La historia, aunque simple, se encarga de presentarnos durante alrededor de 15 horas a personajes clásicos de la franquicia y, poco a poco, se va ganando potencia narrativa hasta conseguir que queramos llegar rápidamente al final para comprobar qué está ocurriendo en el reino de Arba y los terrenos aledaños.

Y si hablamos de un producto dirigido al fan no podría faltar el fanservice: en ofrecer una completa plantilla de personajes entre los que ir cambiando en medio del combate es uno de los grandes atractivos de este juego. Empezaremos como Luceus o Aurara pero, poco a poco, iremos sumando héroes y monstruos a nuestro grupo (eso sí, uno de los dos protagonistas ha de ser siempre parte de dicho grupo). Pero, ojo, no creáis que el impacto de los mismos en nuestra forma de jugar será equiparable a la de las entregas principales de la franquicia.
Si en un J-RPG com los Dragon Quest cada combate se toma con pausa y mesura, midiendo cada movimiento y estrategia, en un Musou como Dragon Quest Heroes se pega primero y se pregunta después. Nos encontraremos con hordas compuestas por decenas de enemigos con los que tendremos que acabar a espadazo (o hechizo) limpio. Y pese a que algunos se empeñan en calificar como hack n’ slash tanto este juego como el resto de trabajos de Omega Force, no podría estar más en desacuerdo: hasta el hack n’ slash más simple es tremendamente más profundo y complejo, a la hora de efectuar y enlazar combos, que un juego como Dragon Quest Heroes. Esto no es Bayonetta ni Devil May Cry, es una propuesta sencilla y directa en la que nuestro único objetivo es avanzar, matar, rellenar nuestro medidor de energía para entrar en el modo Tensión y repetir la misma secuencia una y otra vez.

Cierto es que este Dragon Quest Heroes tiene algo más de profundidad en aspectos como los monstruos que podemos reunir, la mejora de nuestro personaje y la obtención de equipamiento pero, repetimos, hablamos de un género muy accesible y que, de hecho, parece hecho para jugar en compañía; por su estructura jugable y la forma en la que gestionar nuestro grupo, una modalidad cooperativa parecería casi obligatoria pero, por desgracia, no contamos con dicha posibilidad.

En lo que indudablemente Dragon Quest Heroes destaca por encima del resto de Musou es en su labor artística. En lo músical y en lo gráfico es toda una maravilla y, si hablamos de modelados, parece que estemos ante una película de animación en la que los personajes de Akira Toriyama lucen mejor que nunca.

Después de muchas horas con el juego, uno no puede quitarse la sensación de que los Musou en general y este título en particular no difiere en exceso de una camiseta o taza. Es un claro ejemplo de producto promocional que no se preocupa de adaptar su forma o fondo a aquello que representa y termina sintiéndose como un producto vacio y desarrollado en cadena que, cambiando aquí y allá, podría representar cualquier otra franquicia o propiedad intelectual.

Conclusión

Así pues, al final del día, todo fan de la saga sabe que lo verdaderamente importante por venir es ese Dragon Quest XI del que poco sabemos además de que saldrá en PS4, Nintendo 3DS y, en principio, la nueva consola de Nintendo. Dragon Quest Heroes es un gran pasatiempo con el que calmar el ansia pero que, como todo Musou, cae pronto en la repetición y monotonía y que, en términos generales, queda lejos del nivel de calidad y profundidad al que nos tiene acostumbrada la saga, incluso en sus múltiples spin-offs.

Pros

  • Visualmente es una delicia: la mejor representación posible de los personajes de Toriyama
  • Ciertos añadidos, como los monstruos reclutables, mejoran la esencia de los Musou

Contras

  • Se sigue echando en falta el cooperativo en el género
  • A la larga cae fácilmente en la repetición y la monotonía
  • Se podría haber sacado mucho más jugo de una franquicia como Dragon Quest

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