En Europa el país que mejor ha entendido las ventajas de la movilidad eléctrica ha sido sin duda alguna Noruega, que comenzó hace más de 15 años la revolución eléctrica. Hace dos años y medio tuve la oportunidad de viajar hasta Oslo para probar la revisión que Nissan hizo de su Leaf, y lo más sorprendente era ver coches eléctricos bastante antiguos con cierta frecuencia, parques de carga para coches completos, ventajas fiscales y de movilidad... A años luz están de otros países como España.

La pregunta que se hacen muchos analistas es ¿cuándo terminará de convertir Noruega sus coches a 100% eléctricos? Bien, parece que hay una respuesta a modo de objetivo optimista-propuesta: 10 años. Sí, para 2025 esperan que casi toda su flota de vehículos se mueva con electricidad, una energía que además el país genera gracias a fuentes hidroeléctricas, por lo que reducirían a la mínima expresión las emisiones contaminantes. Todo un ejemplo.

Noruega produce el 97% de su energía gracias a fuentes hidroeléctricas.

Para poner un poco de datos sobre la mesa, en mayo de 2014 el 10,9% de todos los vehículos vendidos en Noruega fueron eléctricos, otra liga si vemos los pobres datos de España, donde las cifras comienzan siempre por 0. Pero lo más impresionante es que en mayo de 2015 el porcentaje habría crecido hasta el 15,5%, un dato que da alas a pensar que en 10 años la gran mayoría del parque móvil de Noruega pueda moverse con electricidad.

Este crecimiento tan importante no va a cambiar, en principio, la estrategia que está siguiendo Noruega, seguirán fomentando la conducción con la instalación de más puntos de recarga públicos. Y es que el dejar que la gente conozca por sus propios medios las bondades de este tipo de movilidad, más que imponerlas, está dando sus frutos, por ello, seguirán con esta filosofía.

En 2025 podría alcanzarse este objetivo, pero estamos ante solo una propuesta, no ante un objetivo directo. Eso sí, suena emocionante.

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