Hemos probado el Huawei Mate S, el mejor terminal del fabricante chino hasta la fecha. Los P7, Mate 7, P8 y compañía de los últimos años dejaban entrever una clara mejora, pero con margen todavía para llegar a codearse con los más grandes. ¿Es suficiente con este Mate S? Lo analizamos.El mercado de los smartphones está en constante evolución, un día estás en los más alto y sin darte cuenta te encuentras en la situación de tener que despedir a gran parte de tus trabajadores o en el peor de los casos, cerrar.

Es evidente que la situación actual de Huawei no es la de tener que echar el cierre, si no todo lo contrario. La capacidad de reacción y la mejoría que han llevado a cabo en los últimos años es digna de alabar. Huawei ha mejorado como la que más, en todos los sentidos, o bueno, en casi todos.

Tras presentar un P8 quizás algo aburrido sin nada que llamara la atención o con algún motivo que te empuje a comprarlo, tocaba la renovación de una de las sorpresas del pasado año, el Huawei Ascend Mate 7.

Os presentamos el Huawei Mate S, terminal presentado durante el IFA de Berlín. Huawei ha apostado por un terminal dispuesto a competir sin ningún miedo contra lo mejor de este 2015. Con un diseño sumamente cuidado, unos materiales excelentes y un sensor de desbloqueo mediante huella dactilar sorprendentemente rápido.

Pese a poner todos sus esfuerzos en este terminal, el Mate S queda todavía algún peldaño por debajo de los realmente gama alta del 2015, véase Galaxy S6, Note 5 o iPhone 6s.

Diseño: así sí

En este apartado seré breve. El Mate S me parece uno de los teléfonos más bonitos, mejor construidos y relativamente cómodo que he probado jamás. Un terminal enfocado a la gama alta tiene que respirar gama alta por todos los lados, y con solo coger el Mate S nos damos cuenta del excelente trabajo de los diseñadores, aunque quizás algo inspirados por sus compañeros de HTC, todo sea dicho.

Con un diseño unybody de aluminio y una ligera curva en la trasera, la sensación en la mano es genial, además, los botones están en la mejor posición posible.

Probablemente el único “pero” que le puedo sacar al diseño del Mate S es el logotipo Huawei en la parte frontal, ya que, para mi le resta elegancia, y bueno, que no queda demasiado bien, básicamente.

Pantalla: más que suficiente

Parece que la fiebre del 2K no ha llegado todavía a Huawei, y me alegro. El Mate S monta un panel AMOLED de 5’5 pulgadas con una resolución Full HD, más que suficiente.

Todos conocemos las desventajas de los paneles amoled. Esos blancos rosados, colores demasiado saturados, y en algunas ocasiones degradados que duelen a la vista. Pero parece que Huawei ha encontrado un equilibrio bastante bueno con este tipo de paneles y no puedo sacarle ningún inconveniente aparente. No es la mejor pantalla que he probado, ni mucho menos, pero cumple en todas las situaciones.

Una característica que enseñó Huawei en la presentación del Mate S fue Force Touch, una nueva tecnología capaz de reconocer la presión que ejercemos sobre la pantalla.

Esta nueva característica abre un nuevo mundo de posibilidades en los smartphones, aunque según vimos en su presentación, parece que Huawei no ha sabido todavía implementarla tan bien como otros fabricantes, bueno, como Apple.

Force Touch está únicamente disponible en el modelo de 128 GB, versión comercializada en unos pocos países.

Cámara: ese detalle

Sin dejarse llevar por la locura de poner megapíxiles así por que sí, Huawei ha optado por un sensor de 13mpx. para este Mate S. Los resultados son buenos, pero podrían ser mejores.

Digo que podrían ser mejores o mejor dicho, deberían, por que un terminal que quiere optar al trono de la gama alta tiene que tener una cámara excelente, y la del Mate S se queda en un notable, alto, pero notable.

En la mayoría de las fotografías echo de menos un poco más de detalle al ampliar, aún así los resultados a simple vista on muy aceptables tanto con buena luz como de noche.

La aplicación me ha gustado bastante. Tiene un diseño atractivo y es muy fácil de usar, aunque debería ser más rápida ya que la mayoría de usuarios utilizan su móvil para capturar momentos precisos. Si sacas tu Mate S del bolsillo y cuando te dispones a tomar la foto ese instante ya ha pasado, de poco vale tener una cámara muy buena, o regular en este caso.

Así que espero que Huawei se ponga las pilas y acabe de pulir estos pequeños detalles que diferencia los terminales buenos de los que realmente lo son.

Audio: alto y claro

El audio es una característica a la que mucha gente no le presta atención, pero a mi me importa, y mucho. Con el Mate S no he tenido ningún problema con la potencia y la calidad del sonido, es alto y claro, como debe ser.

Sensor huellas dactilares: *Woow!*

Poco podemos decir del sensor para desbloquear de forma ultrarrápida y segura que incorpora el Mate S. Es rapidísimo, tanto que te hace pensar que no es posible que detecte la huella en tan poco tiempo. Por suerte, no es así.

Además de ejecutar su función principal a la perfección, éste actúa como un diminuto trackpad con el que podremos bajar la cortina de notificaciones, interactuar en la galería o hacernos un selfie, por ejemplo.

Lo único malo, su posición. Aunque es bastante natural cuando tenemos el teléfono en la mano, ya que el dedo índice se coloca automáticamente en esa posición, cuando tenemos el terminal apoyado en una superficie plana y queremos desbloquearlo sin levantarlo de su sitio tenemos que poner el PIN o bien mover el teléfono de su posición.

Pese a esto, se puede considerar como el rey de los sensores de huellas dactilares del momento.

Experiencia de uso: no entra por los ojos, pero funciona

Dicen que la intención es lo que cuenta, ¿no? Así podríamos resumir EMUI 3.1, la capa de personalización de Huawei, basada en Android 5.1.1.

Siendo bastante desagradable visualmente, la capa de este Mate S se mueve francamente bien. El paso entre escritorios es fluido, la multitarea, completamente diferente a la de Android nativo, funciona muy bien, y en general no encontramos apenas ralentizaciones ni nada por el estilo.

Huawei ha optado por la utilización de su propio procesador, el Kirin 935, estrategia que utiliza desde hace ya algunas generaciones en sus terminales, y el resultado no es del todo malo. Digo que no es malo del todo, probablemente debido a su GPU, utilizada por primera vez hace dos años. Así es, el Mate S monta una GPU “vieja” y se nota. En juegos 3D en los que se necesita un rendimiento alto vemos ralentizaciones, y no es para nada agradable en un móvil con grandes expectativas.

La batería, pese haberse visto reducida en 1.400 mAh, cumple. No obtenemos los resultados vistos en el Mate 7 pero la jornada de uso la finalizaremos sin problemas con aproximadamente 4 horas de pantalla.

Los resultados no son malos, pero yo, como usuario que hay días que no voy a casa o no puedo conectar el terminal a un enchufe en bastantes horas, prefiero un móvil algo más grueso y con más batería que tener que llevar encima una batería externa de emergencia.

Esto no va dirigido por el Mate S, ni mucho menos, pero es una reflexión que veía apropiada hacer, ya que todos los fabricantes están empeñados en hacer móviles extrafinos, que tras unas horas de uso nos dicen "basta".

Conclusión

Como conclusión solo puedo decir que tengo unas ganas tremendas de ver el nuevo Nexus fabricado por Huawei. La empresa china ha demostrado que sabe hacer móviles de muchísima calidad en la mayoría de apartados, y el que realmente ensucia la experiencia de uso (EMUI) es el único que no está presente en los Nexus.

Habrá que esperar un poco más para ver si finalmente Huawei puede acceder al codiciado trono de mejor smartphone del año, ya sea con su Nexus o con alguna próxima generación, ya que con esta, se ha quedado a las puertas del éxito.

Pros

  • Diseño: da gusto tenerlo en la mano.
  • Pantalla: AMOLED, decisión acertada.
  • Batería: superior a sus rivales.

Contras

  • Cámara: debería ser mejor.
  • Interfaz: más Material Design, por favor.