Forza 6 nos recibe con otro vídeo inspirador, emocional, con garra. De los que son habituales en la saga. Son simplemente perfectos para los prolegómenos, para dejar que el ambiente de carreras nos vaya calando, como quien se pone el cinturón y regula los espejos recordando sus mejores tardes de domingo al filo de la ley, lata de gasolina en mano.Forza 6 es otra vuelta de tuerca en los gráficos. El primer coche que vemos en detalle, el Ford GT, nos deja claro que los dos años de evolución respecto a Forza 5 fue un margen lo suficientemente grande. Se nota en el renderizado, en las texturas, en cada detalle, y especialmente en la vista interior de los coches y en los contrastes lumínicos: las zonas que comparten luces y sombras, las puestas de sol, los reflejos de los rayos solares... Gráficamente está súper logrado y en este aspecto difícilmente se le podrán poner pegas. El primer circuito, Río de Janeiro, no es nuevo pero lo parece, ya que el rediseño y la adición de detalles son brutales.

Turn 10 ya subió el listón con Forza 5 aprovechando la colaboración con Calspan, una multinacional experimentada en simulación aeroespacial. Calspan se encargó de transmitir todo lo necesario para que Forza fuese un juego de simulación, con todas las letras, en tiempo real: variantes mecánicas, de rendimiento, inclemencias, comportamiento del vehículo... Forza 6 llega reforzando este aspecto. El resultado es que cada carrera es impredecible y es imposible que haya dos iguales, las variables de cada una son infinitas.

Cada milisegundo de frenada, cada forma de configurar la suspensión del coche, la velocidad que mantengamos durante cada tramo y cada centímetro de asfalto, la duración de cada frenada... Porque esto va precisamente de simulación. Y de realismo. Y ya estamos en 2015, con una Xbox One. No en 1999 con una Nintendo 64. En F1 2000 las carreras se hacían aburridas por repetitivas. Aquí es simplemente imposible.

Eso también afecta a la variante más básica: el coche. Cada uno de los coches responde de forma distinta a cada golpe, cada impacto, cada pasada de frenada. Que no es nada nuevo, y ya hace unos cuantos títulos desde que esto es lo normal. Pero en Forza 6 la sensación es tremenda. Es como si verdaderamente estuviésemos conduciendo coches distintos en la vida real, notando las diferencias desde el momento en que nos sentamos y ponemos las manos sobre el volante.

La conducción sobre pistas mojadas es espectacular, eso sí, nos seguimos olvidando del clima dinámico, al estilo Gran Turismo 6, algo que no estaría de más en una época en la que hasta los simuladores futbolísticos lo incluyen. Ver cómo va atardeciendo o cómo de repente unas pequeñas gotas sobre la luna se convierten en una tormenta tropical sería llevar la conducción un pasito más allá, pero no lo tenemos en Forza 6. En el décimo aniversario de la franquicia llega el mejor Forza de todos los tiempos.

Al volante

Entramos en materia. 26 circuitos. 460 coches. 1080p y 60fps. Empieza la fiesta. Sobre los circuitos, se agradece ese aumento, ya que en Forza 5 cansaban rápidamente los trazados y entornos. Ahora tenemos muchos más, aunque lo cierto es que todavía se extrañan más. Forza 6 no es una revolución ni un cambio de paradigma. Es un Forza, mantiene el mismo estilo que le llevó a la fama, esencialmente ha cambiado poco. La evolución está en los detalles.

Por ejemplo, el aquaplanning que producen los nuevos charcos tiene un efecto logradísimo, y nos empuja inconscientemente a evitar los charcos grandes de manera natural. Cualquiera que haya conducido tras una fuerte lluvia y se las haya visto en la carretera identificará a la primera esta sensación en Forza 6. Ahí, en esas pequeñas señales, es donde se nota el trabajo con Calspan.

Otro nuevo detalle: las carreras nocturnas y su increíble efecto visual. No simplemente nocturnas, sin más, sino que las luces del circuito también permanecen apagadas. Así que la única forma de correr, y ver, es... con los faros de los propios coches. Es un regalo para la vista y un placer para la conducción esa pequeña novedad que hace las carreras mucho más interesantes y por momentos divertidas. Eso sí, más te vale conocerte bien el circuito curva a curva, o lo lamentarás.

Más: el modo Drivatar estrenado en Forza 5 es retrocompatible. Es decir, podemos ver a jugadores que se quedaron en Forza 5 y todavía no han iniciado sesión siquiera en el sexto. Fue sorprendente ver cómo me adelantaba mi novia mediante su Drivatar en un Golf cuando ella ni siquiera sabía que ya había descargado Forza 6. Por otro lado, también me sorprendió la naturalidad de otros rivales Drivatar. Y es que sospecho que la inteligencia artificial también ha sido mejorada, parecen aún más humanos: algún volantazo, las pasadas de frenada, tomar curvas de forma poco inteligente, la temperatura de los neumáticos... Son "fallos" que hacen la conducción de los rivales mucho más humana. Drivatar no sólo es una habilidad y unos tiempos, sino una forma de llevar el coche, de principio a fin.

Lo tradicional de Forza continúa: la posibilidad de variar el nivel desde básico hasta uno mucho más avanzado. Es un abanico que contentará al 95%, pero que quizás sepa a poco a los más exigentes, a los que ven en los modos y diseños algo superfluo y lo que quieren es aplicar sus vastos conocimientos automovilísticos a un simulador. Para ellos estará más avanzado Project Cars, pese a su mucho más bajo número de coches disponibles, y en cierta forma incluso DriveClub.

Algo que llama la atención es que ahora siempre salimos desde la mitad de la parrilla. Nos ahorra las sesiones de clasificación, que podían llegar a ser algo tediosas, y además nos empuja a la épica de tener que emprender remontadas. Peeero... en según qué carreras y con qué contrincantes, más de una vez me ha ocurrido que termino la carrera segundo, a buena distancia del tercero, pero a muchísimos segundos del primero. Algo que bien pensado no está mal de cara a potenciar la satisfacción para quien solo quiere avanzar, y la autoexigencia a quien quiere ser el primero sí o sí.

Otros aspectos divertidos: los coches personalizados creados por usuarios, muy en la línea Forza Horizon 2, son un pequeño plus. Conducir un coche blanco metalizado es bonito y elegante. Conducir un coche policromado con degradados y triángulos es algo más agresivo. Conducir con la cara de Luigi en la puerta trasera y el logo de Nintendo le da ese pequeño toque que supone la guinda.

Conclusión

Forza 6 es un homenaje a la conducción. No es perfecto, se le podrían pedir tranquilamente más circuitos, el clima dinámico o la evolución temporal durante la propia carrera. También algún que otro modo más de juego. Pero las novedades, empezando por el control del coche y continuando por el modo lluvia, o el nocturno completo, hacen de este Forza el más redondo que nunca hayamos jugado.

Cada año, la franquicia se ha superado. No podía ser de otra forma. Pero nunca habíamos tenido la sensación de estar frente a un juego tan potente, tan bien acabado, con tantísimos detalles cuidados. Desde los salpicaderos hasta Forzavista, la opción que tenemos de acercarnos al coche en el garaje y explorarlo centímetro a centímetro. Incluso podemos sentarnos en el asiento y pisar el acelerador en punto muerto para escuchar los rugidos de cada motor. ¿Te gusta conducir?

Pros

  • Un sistema de control espectacular, muy bien logrado, prácticamente natural.
  • Las variaciones: lluvias, charcos, carrera nocturna...
  • La enorme cantidad de coches sin que huelan a refritos pasados.

Contras

  • Iluminación y clima estáticos.
  • Los 26 circuitos, en comparación con Gran Turismo o DriveClub, son para cumplir, no para satisfacer.