Los rendimientos decrecientes, o más conocido en inglés como diminishing returns, es un principio de economía que en resumidas cuentas provee una explicación sobre cómo van disminuyendo los aumentos incrementales de producción en un segmento. Es decir: mejorar un producto se hace cada vez más costoso a medida que el producto es mejor.

Hoy en día se está extendiendo una narrativa: "no necesito un móvil de gama alta, con uno de gama baja puedo hacer lo mismo". Para muchos esta afirmación es real, válida y completa. — Pero por favor, no dejéis de comprar móviles de gama alta, o el mejor y más excitante mercado de tecnología de consumo morirá, literalmente.

Pasó en los ordenadores de escritorio, y luego en los portátiles: la tecnología llegó a un punto en el que la mayor parte de nosotros compraba por precio principalmente. Los ordenadores de gama alta quedaron reducidos a los gamers, compradores de Mac y partes del mercado profesional.

Las consecuencias fueron una increíble bajada de beneficios para las compañías que incurrió en menos soporte para clientes, menos avances en software de usuario, menos innovación y desarrollo, más trucos para sacar dinero extra preinstalando aplicaciones espía, etc.

Gran parte de los componentes de nuestros ordenadores sufrieron un parón en seco: la tecnología de baterías y discos duros, sus principales afectados. Inversiones mil millonarias no se premiaban por parte del mercado, así que las empresas dejaron de invertir ahí para poder seguir manteniendo el ritmo de reducción de costes.

Se repetirá en smartphones

Al final, muchas de esas compañías encontraron una salvación en el mercado de smartphones. Otras no supieron subirse al carro y ahora quedaron relegados a crear o ensamblar componentes para otros.

Pero cada trimestre, menos compañías podrán argumentar seguir en el mercado de smartphones, sólo dos quedan haciendo beneficios trimestre a trimestre a día de hoy: Samsung y Apple. Ya analizamos la situación de Samsung hace poco — De las que decidan seguir a pesar de no conseguir dinero directamente de sus smartphones, muchas no ofrecerán ningún tipo de soporte al cliente, y el resto ofrecerán soporte escaso.

Avanzando la Investigación y el Desarrollo

A medio plazo empezará a influir en los creadores de componentes, se dejará de mejorar la tecnología de almacenamiento y dejará de aumentar la capacidad de nuestros móviles, a pesar de que cada vez nuestros vídeos, fotos y apps ocupen más.

Los terminales de gama de alta de hoy hacen posible los gama baja de mañanaLuego dejará de mejorar la tecnología de redes, y veremos cómo menores gastos en chips de redes corresponden a menos inversión en la propia infraestructura de redes —creadas por las mismas compañías—, que hará que se estanque el desarrollo de las comunicaciones móviles. Hoy la tecnología 5G a 1 gigabit por segundo nos puede parecer incluso exagerada, pero en menos de una década si no hemos podido dar el salto a la siguiente etapa veremos cómo paraliza el desarrollo tecnológico y económico en muchas partes del mundo.

Comprar móviles con pantalla curvada, aleaciones exóticas de acero o pantallas 4K puede resultar desorbitado para muchos, pero son las inversiones en estas tecnologías, financiadas con terminales de gama alta, las que llevan mejoras subsiguientes al total de usuarios de smartphones, ofreciéndoles terminales más robustos, más ligeros y con mejores pantallas.

La mera existencia del Snapdragon 210, un chip con capacidad 4G destinado a móviles de €70, ha sido directa, llana y efectivamente por las ventas del Snapdragon 800 y similares, que dos años antes ha conseguido que millones de usuarios compren teléfonos de gama alta, aportando beneficios a Qualcomm que han sido reinvertidos en investigación y desarrollo para crear un chip 10 veces más barato y con muchas capacidades idénticas.

Smartphones Gama Alta

Dicho de otra forma, los compradores de móviles de gama alta están haciendo una subvención tecnológica en el tiempo a los compradores de gama baja del futuro. — Gracias a que hay millones de personas dispuestas a comprar un iPhone o un Galaxy el día de su lanzamiento, Apple y Samsung pueden hacer fuertes inversiones en componentes y materiales que permiten que dos años después alguien pueda presumir de tener un móvil "que hace lo mismo que uno de €800".

Responsabilidad social

Solamente alguien que no haya estado en África o en el sureste asiático puede negar la increíble transformación que la última década de mejoras de telecomunicaciones y computación móvil ha traído a dos de las regiones más pobladas del mundo.

Se puede trazar una línea clara en el tiempo entre las inversiones de operadoras en Japón, Europa o Estados Unidos en telecomunicaciones y subvenciones de terminales, y la aparición de esta metamorfosis económica y social en África o India. Si hoy en día existe el smartphone de €70 es gracias al Nokia 9000, al iPhone, al Galaxy Note, etc., o a las subvenciones de terminales de alta gama por parte Verizon en EE.UU. o DoCoMo en Japón, por dar dos ejemplos.

Motorola arrastrando a Lenovo

Motorola realiza terminales estupendos a unos precios muy adecuados, el Moto G 2015 quizá sea su mejor exponente, aunque el Moto E y el Moto X ofrecen un ratio de precio y valor muy aproximado. — Sin embargo, Motorola no deja de caer en beneficios trimestre a trimestre, arrastrando a su matriz Lenovo.

Por otra parte, Lenovo en China tiene unas ventas que, curiosamente, están siendo erosionadas por otros jugadores con las prácticas mencionadas anteriormente: nulos beneficios, cero valor añadido al ecosistema, inexistente soporte. — El beneficio es claro a corto plazo para el consumidor, mejores precios para un producto muy similar. A medio y largo plazo, Lenovo quizá se canse de divertir sus beneficios sacados en el mercado corporativo de ordenadores hacia su segmento de smartphones, y nos quedemos sin uno de los jugadores más interesantes del mercado.

La historia se repetirá fabricante tras fabricante, y al final nos quedaremos con Apple, haciendo terminales de gama alta, fuertes beneficios, ingentes reinversiones en tecnología, y un montón de gamas bajas porque ningún fabricante ni quiere, ni puede permitirse, subir la escalera de la calidad y el precio.