La conducción autónoma de vehículos eléctricos es el futuro más probable para la industria del automóvil, pero parece que existen muy pocas empresas trabajando en él, y las que más fuerza parecen tomar no son las que forman parte de este sector, sino las compañías de servicios tecnológicos como Google. ¿Qué sucede?

Creo que todos tenemos en la cabeza que si queremos llegar a este futuro vamos a necesitar una cantidad increíble de innovación y creatividad, dos cualidades que no suelen verse en las grandes compañías de automóviles.

Aquí es donde entra el potencial de crecimiento, innovación y creatividad de las startups tecnológicas. El problema es que quizá no veamos todavía a la conducción autónoma como un negocio, pero tiene solución, y muy sencilla.

Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, coches y camiones recorrerán en 2015 más de 5 trillones de kilómetros solo por carreteras estadounidenses. Ahora apliquemos el salario mínimo para el tiempo necesario de cara a recorrer esta distancia y estamos ante un negocio de miles de millones de dólares. Es más, existen estudios que hablan de que hasta el 35% del coste total del sector del transporte de larga distancia es para cubrir salarios. ¿No es un potencial mercado?

Quitar al conductor es igual de revolucionario que quitar al caballo a finales del pasado siglo.

Si tenemos que ver a la conducción autónoma como un mero negocio, hagámoslo, pero existen muchas más ventajas.

Como conductores, gastamos muchas horas al mes en conducir, en controlar un volante y unos pedales para ir desde el punto A al B. Este tiempo podríamos usarlo en otro tipo de actividades como leer o para reducir la jornada laboral. Además se reduciría considerablemente el número de muertes y lesiones relacionadas con un error del conductor. En los próximos años vamos a ser capaces de dar respuesta a las preguntas que ahora mismo no las tienen, sobre todo las relacionadas con la regulación y la seguridad.

En la actualidad, pocos grandes fabricantes de automóviles están trabajando abiertamente en el desarrollo de la conducción autónoma y tan solo algunos, como Nissan, Audi, Mercedes Benz, Lexus y Ford, han mostrado sus cartas.

Si fuera ingeniero robótico, tendría claro hacia donde enfocar mi carrera.

¿No os da la impresión de que Google, Tesla o Apple podrían convertirse en los futuros reyes del sector de la automoción? Personalmente veo esta situación como una probabilidad bastante elevada. Hemos visto cómo Google presentaba su primer prototipo, Tesla construye su gigafactoría y actualiza sus coches vía OTA y Apple que, con su secretismo habitual, podría estar trabajando en su visión del coche eléctrico.

La gran cantidad de innovación que se requiere para poder tener en 10 años los primeros coches autónomos no saldrá de las grandes empresas. Serán necesarias cientos de startups que puedan ofrecer pequeñas soluciones al sector. Es por ello que opino que si queremos que la conducción autónoma sea el futuro, necesitamos que muchas más startups trabajen en este campo.