Lawrence Lessig, profesor de Harvard, creador de Creative Commons y uno de los activistas más importantes de la cultura libre, ha expresado en días recientes su intención de explorar la posibilidad de postularse para competir por la nominación del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. Más sorprendentemente, su propuesta consiste en convertirse lo que denomina "un presidente refrendario" con el propósito de adoptar cambios radicales al sistema político y ético de la nación, y luego renunciar, dejando en el cargo a su vicepresidente por el resto del término.

El foco principal de la campaña de Lessig seria la aprobación de la Ley de Igualdad de los Ciudadanos (Citizens Equality Act), un paquete de reformas que garantizarían la libertad de votar con registro automático, pondrían fin al gerrymandering y financiarían las campañas con una mezcla de donaciones de individuos y fondos públicos.

El mecanismo que denomina "presidencia refrendaria", según plantea Lessig, es la manera de subsanar la inexistencia de la figura de un referendo en la legislación estadounidense. A través de esta elección, podría dejarse suficientemente en claro la voluntad de los electores de ver aprobada la reforma planteada, con la suficiente fuerza como para representar una presión suficiente sobre el Congreso para su aprobación.

El tema de la reforma sobre el financiamiento de campañas ha sido objeto de discusión en los Estados Unidos por décadas, pero todos los intentos del Congreso de reducir la influencia del capital sobre las decisiones políticas ha fallado. Lessig sostiene que el vasto flujo de dinero hacia las elecciones ha corrompido el sistema, haciendo que los políticos obedezcan a los intereses de sus mayores donantes, en lugar de los intereses de sus electores o del país.

En un artículo publicado en su blog de Medium, Lessig señala que en una democracia completamente funcional, la noción de un referéndum presidencial no debería ser necesaria, pero que

cuando una democracia ha perdido la capacidad de comportarse como una democracia, un presidente refrendario es un modo pacífico de forzar el cambio que el Congreso de otro modo no va a llevar a cabo. Cuando el sistema se ha convertido en el problema, necesitamos una intervención externa.

Lessig, cuyo activismo previo estaba fundamentalmente dedicado al ámbito del copyright y de la cultura libre, dice haber sido inspirado por Aaron Swartz, de quien fuera mentor, para pensar de un modo más global sobre la manera en que la corrupción en la política debe ser atendida antes de que cualquier otra reforma pueda ser posible. De esta manera Lessig dio un giro a su carrera como investigador y activista y comenzó a dedicarse al tema de la corrupción, alrededor del año 2008.

lawrence lessig presidente
Lessig, por Paul Downey, bajo licencia CC BY 2.0

Anteriormente, Lessig ha intentado un Super-PAC (Mayday PAC) con la intención de reformar la manera en que las elecciones son financiadas, recaudando dinero a través de crowfunding para la elección de miembros al Congreso que estuvieran comprometidos con la reforma. En 2014 el Mayday PAC logró recaudar 11 millones de dólares, y su plan es continuar creciendo hasta que tenga una mayoría de representantes en el Senado.

Lessig afirma que pasará los próximos meses ""explorando las aguas" con la finalidad de determinar cuánto apoyo puede llegar a haber para esta idea. Su meta es recaudar un millón de dólares antes del Día del Trabajo (el primer lunes de septiembre, en EEUU). Si lo logra, lanzará su candidatura; en caso contrario, devolverá el dinero a los donantes.

Entre las opciones consideradas para el puesto de vicepresidente -y para convertirse en presidente luego de su renuncia teórica- se encuentran Bernie Sanders y Elizabeth Warren. En cualquier caso, afirma, elegiría un vicepresidente "que esté clara y fuertemente identificado con los ideales del Partido Demócrata".

Si bien parece ser el acuerdo común que el proyecto de Lessig es cuesta arriba, y genera una serie de dudas y polémicas, como el carácter democrático de dejar como presidente a alguien que no ha sido elegido por votación (el vicepresidente), también parece ser común acuerdo la respetabilidad de Lessig como activista y su capacidad de hablar el lenguaje de las nuevas generaciones y de la Red, capacidad que otros candidatos probablemente no tengan en la misma medida. Si, a pesar de lo ambicioso de su plan, será capaz de lograrlo, es algo que queda por verse.